Vivimos en una sociedad cada vez más competitiva, llena de preocupaciones, conflictos y problemas. Ahora se pretende conseguir el éxito a cualquier precio (aunque tengamos que poner la zancadilla o pasar por encima de alguien). Tratamos de tener a toda costa, más cosas, más prestigio o más dinero que el vecino.
Ya he dicho varias veces, que la felicidad no tiene nada que ver con el placer desmedido, ni con la acumulación de riquezas, premios o títulos universitarios. Se trata de llegar a autorrealizarte como persona. De desarrollar todo tu potencial y tus capacidades como ser humano.
Tenemos que empezar por aceptarnos y valorarnos tal y como somos con todos los rasgos de nuestra personalidad (con nuestro cuerpo y con nuestra manera de pensar), aceptando que tenemos limitaciones. Pero cada uno podemos conseguir ser esa persona que viene determinada en parte por la genética y también por nuestro ambiente, nuestras experiencias, con nuestros éxitos y fracasos. Somos el resultado de nuestro aprendizaje y de nuestra relación con los demás.
Hay que saber cargarnos de energía positiva. Aprovechar el contacto con el medio natural, el campo, la montaña o la playa para mirar nuestro interior, mediante alguna técnica de relajación o de respiración. Pues hemos de saber estar en soledad y pensar en nosotros mismos.
Pero una persona no es una isla en medio del océano. Está en constante interrelación con familiares, amigos, conocidos o compañeros de trabajo. Entre todos forjan lo que va a ser nuestro carácter y nuestra forma de ser.
Hay que saber captar lo que nos enriquece, nos educa, nos aporta cosas positivas y nos hace mejores de los demás. Esto lo hacemos por medio de la asertividad, que es la capacidad de afirmarnos como personas, sabiendo decir que no a propuestas negativas, proposiciones indecentes, y a todo lo que nos aliena y nos esclaviza. En la adolescencia esto es más difícil, pues a veces hacemos cosas nocivas como fumar, emborracharnos, (o incluso hay quien le da por tomar droga) por no ser distintos a nuestro grupo de amigos. Creo que la experiencia te hace poder escoger el camino adecuado y saber optar en cada momento por lo que más nos conviene.
En la vida, dicen que hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro para autorrealizarse. Pero creo que es simplificar mucho lo que se puede hacer a lo largo de nuestra exitencia. A mí sólo me quedaría escribir un libro (no sé si cuela escribir un blog).
Lo importante es tener ilusión en nuestro trabajo, saber disfrutar de esas pequeñas cosas que hay en la vida: un amanecer, una buena conversación con alguien, cantar una canción, una comida en familia, ver una película romántica con tu pareja, disfrutar de la sonrisa de un niño, etc.
Algo que hace que crezcamos como personas es una relación sana, fluida y generosa con las personas de nuestro entorno. Nuestra pareja ha de ser un buen apoyo en los momentos de dificultad, alguien en quién confiar y pedir consejo y ayuda cuando lo necesitamos, pero sobre todo tenemos que compartir con ella nuestras cosas, la mayor parte de nuestros secretos (no todos) y algo muy importante: el cuidado y la educación de nuestros hijos.
En la medida en que hay una relación generosa, basada en la confianza y en el respeto, habrá un sentimiento de unión, fraternidad y felicidad.
También debemos preocuparnos de nuestros familiares más directos: hijos, padres y hermanos, sin olvidar a las personas mayores, que hay en nuestra familia. De ellos debemos extraer su valiosa experiencia y saber valorar el esfuerzo de toda una vida, mostrándoles nuestro afecto y nuestra compañía cuando lo necesiten.
Nuestra relación con los amigos es también muy importante, porque ellos tienen que ser partícipes de nuestros buenos momentos y contar con su apoyo ante las dificultades. La relación y el intercambio debe ser generoso, pues ellos no suelen fallarte.
En el trabajo, ante los compañeros, es mejor mostrar toda nuestra amabilidad y nuestra mejor sonrisa, para hacer más llevaderas las horas que durante la semana compartimos con ellos. Pienso que es muy positiva, una actitud de ofrecimiento y ayuda a nuestros colegas, también volutad de cooperación y trabajo en equipo, para sacar adelanta la faena encomendada.
La felicidad no es un estado permanente, pues la vida nos da una de cal y otra de arena. Pero está muy cerca de los que disfrutan de cada momento y hacen que las personas de su entorno también puedan gozar de lo bueno con amor y felicidad.
La clave está en alcanzar un equilibrio, una sensación de armonía en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu. En esto, la filosofía oriental y budista nos puede ayudar. Mediante la lectura, la jardinería, las manualidades, o mediante ejercicios como el yoga o el tai-chi, podemos llegar a sentirnos más felices y ser capaces de proyectarlo en los demás.
Hola juanma. Vaya, ahora tan tempranito ya me has inyectado un poco de buen rollo.
ResponderEliminarVeras, yo siempre digo... una velita, un incienso de vainilla, música suave... que buen momento. A veces hay que parar, pensar, y después sentirse bien por dentro.
En cuanto a lo de escribir un blog, yo creo que sí cuela.
En muchos de los blogs hay más calidad literaria que en muchos de los libros que he leído, sobre todo hay calidad humana, como es el caso del tuyo.
Un beso.
Natacha.