Creo que el comentario que recibí ayer fue muy acertado, pues si no hay justicia es muy difícil que haya paz. Mientras que no existan leyes justas, que igualen a todas las personas en derechos y obligaciones, que protejan a los más desfavorecidos y que garanticen una educación y una sanidad para todos, no habrá una buena base para que se asiente la paz. Mientras eso no se cumpla, la verdad es que, cualquier intento de paz, es una quimera. A veces nos llenamos la boca con palabrería y no nos damos cuenta que podemos ir sembrando paz en nuestro entorno. Si no somos personas de paz y de buena voluntad, difícilmente podemos pretender buscar la paz a otros niveles. El verdadero pacifista es dialogante, conciliador, generoso y deja una estela de energía positiva allá por donde va. Yo no pretendo ser un moralista, que vaya diciendo lo que está bien o lo que está mal. Tampoco quiero dar sermones, pues creo que los curas en las iglesias lo hacen mejor que yo. Cualquier parecido de mis textos co...
Análisis reflexivo y crítico sobre la sociedad del Siglo XXI.