Hoy hace un mes que me puse a escribir la primera página del blog. Han sido 31 días cargados de sinceridad. Pues en estas líneas no hay falsedad, apariencia o engaño. No hay cobardía, pues firmo con mi nombre y mi apellido. Me muestro tal y cómo soy, con mis defectos, pero sobre todo con mis virtudes. Tal vez no sé expresar bien lo que siento, lo reconozco. Pero soy una persona muy sensible y cuento lo que me dicta mi conciencia o mi corazón. A veces pongo lo contrario de lo que tengo que poner, para que sea políticamente correcto lo que escribo. Pero eso seguirá siendo así, mientras no me cierren el blog.
Pero creo que esto de enfrentarme día a día a la pantalla del ordenador y dar rienda suelta a los sentimientos, a las opiniones personales, a la crítica, a la ironía, al sentido del humor, y en definitiva a la libertad para opinar sin meterme con nadie, es una experiencia muy positiva, que se la recomiendo a todo el mundo. Te das cuenta de cosas sencillas que tiene la vida, cosas que con el ajetreo del día a día pasan casi desapercibidas. Esas cosas que hacen que la vida valga la pena (como el título de la película).
Muchas veces merece la pena pararse y reflexionar sobre noticias de la actualidad, que a veces son importantes y están en los titulares. Pero no busco titulares. A veces me detengo en la noticia más insignificante. Sólo busco informaciones que, por alguna razón me tocan la fibra sensible y me cabrean, o si son buenas me congratulo de que, a pesar de todo, siempre quedan personas buenas en el mundo que se merecen nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento.
Hoy deseo dar las gracias a las personas que han leído estas reflexiones y me han acompañado este mes. Perdonad que llevo unos días que no estoy muy inspirado. Supongo que eso va por rachas y pronto se me ocurrirán nuevas ideas. Simplemente comentando cosas que ocurren, ya hay un filón que da para llenar muchos blogs. Un abrazo y hasta mañana.
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