Uno se pregunta sobre aquello de la Alianza de Civilizaciones, que fue una de las ocurrencias que, nuestro presidente del gobierno, se sacó de la chistera. Lo cierto es que como idea utópica está muy bien, pero una idea tan brillante, merecería muchos más esfuerzos para llevarla a la práctica. Fue defendida ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en la época en que Kofi Annan (1938 -) era el secretario general de dicha organización. Esperemos que algún día se llegue a concretar y que, árabes y cristianos nos conozcamos y nos respetemos más.
Ahora hay un abismo entre la riqueza de los países occidentales (o primer mundo) y la de los países árabes. Muy pocos de ellos tienen una base democrática. Su nivel económico es muy desigual, pero en general son países muy pobres. Los derechos básicos como la educación y la sanidad no están plenamente cubiertos. Hay un índice muy grande de analfabetismo y todo tipo de carencias en cuanto a la atención sanitaria, pues la mayoría de la población no tiene acceso a medicinas, ni a tratamientos médicos.
En estos países se genera un odio creciente hacia lo extranjero, por muchas razones. Eso se ha visto agravado por las intervenciones militares en Irak y Afganistán, que fueron la respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, del 11 de marzo de 2004 en Madrid y del 7 de julio de 2005 en Londres. El pretexto de las supuestas "armas de destrucción masiva" o la "guerra contra el terrorismo", ha hecho que la población civil de estos países sufriera unas terribles consecuencias. Los muertos se cuentan por millares y la violencia, lejos de desaparecer, se recrudece cada día.
Eso es germen para que brote el integrismo, que es la base del terrorismo de Al Qaeda y de toda la violencia fundamentalista. Siembra vientos y recoge tempestades. Hace pocos días han detenido a un grupo de presuntos terroristas en Barcelona, que pretendían atentar en el metro.
Otro conflicto latente, que ahora vuelve a ser plena actualidad, es el conflicto palestino - israelí. Si bien es cierto que el pueblo judío tiene derecho legítimo a constituirse en Estado, no ha de ser a costa de someter por la fuerza al pueblo palestino, colonizando sus tierras, manteniendo un embargo militar, haciendo asesinatos selectivos contra líderes árabes (de Hamás, Yihad islámica).
Los únicos que verdaderamente estuvieron a punto de tocar la paz con los dedos fueron Isaak Rabin (1922 - 1994), Yasser Arafat (1929 - 2004) y Shimon Peres (1923 - ). Por algo recibieron el Nóbel de la Paz en 1994. Lamentablemente, el presidente israelí fue asesinado y Arafat murió hace pocos años, por una grave enfermedad. Se consiguió un acuerdo de paz en Oslo, pero que no ha sido llevado a la práctica por los sucesores de Rabin: Netanyahu, Barak, Ariel Sharon, ni mucho menos el actual Primer Ministro, Ehud Olmer. Ahora los líderes son otros, pero con la misma responsabilidad. Construir la Paz.
Ha habido conferencias de paz, como la de Madrid de 1991 y Hojas de Ruta para conseguir la paz y la estabilidad en ese territorio. Pero, mientras las potencias occidentales (Unión Europea y EE.UU) no hagan una mediación neutral, en la que se reconozcan los derechos y las obligaciones de ambos pueblos, reconociendo sus singularidades, diversidad cultural, religiosa y se dote al pueblo palestino de recursos para desarrollarse y autofinanciarse, no se podrá hablar verdaderamente de paz, justicia y libertad en Oriente próximo.
Estos días, el cerco de Gaza, que nos recuerda al cerco de Numancia, ha copado las noticias de los principales medios informativos. Entre 350.000 y 400.000 personas han cruzado a Egipto para abastecerse de productos de primera necesidad. En el Diario 20 minutos hay un par de crónicas firmadas por Hernán Zin que reflejan muy bien lo que está pasando. Hay una grandísima injusticia y una situación que clama al cielo. Esperemos que el drama humano que se está viviendo, cese lo antes posible. Que el mundo se detenga, que yo me bajo en la próxima parada.
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