Puede que las cosas no salgan como uno lo espera. Puede que lo previsto, se torne en fracaso. Puede que las ilusiones de mucho tiempo, se trunquen a última hora. También puede que, lo que parecía un camino tranquilo hacia la felicidad, se convierta en un viaje largo y tortuoso, lleno de sufrimiento. Aunque llueva en tu corazón, siempre habrá ocasión para que salga el sol.
Quiero volver hoy la mirada hacia las personas que no están pasando su mejor momento, por diversas razones. Quizá su vida haya dado un giro inesperado, una desgracia familiar, una pérdida irrecuperable. Nadie estamos libres de que nos pase algo malo. La salud es algo que podemos controlar, pero sólo hasta cierto punto, pues cualquiera puede padecer una enfermedad mortal. Una persona puede cuidarse mucho durante toda su vida y, de pronto, una enfermedad puede cambiarle su suerte.
A esas personas que no atraviesan su mejor momento y se encuentran abatidas, tristes, solas... quiero dedicar hoy estas líneas. La vida de vez en cuando nos muestra frecuentemente su cara más amarga, pues esto de vivir es cuestión de suerte.
Si la vida no te sonríe y todo parece que sale al revés, no pasa nada. Cada mañana sigue sonando el despertador, nos levantamos y tenemos la oportunidad de hacer muchas cosas. Cada latido de nuestro corazón es un segundo de energía, de vida, de sensaciones... Nadie nos prohíbe tener sueños, ilusiones, proyectos... Ante los problemas hay que buscar soluciones. Al mal tiempo, buena cara. No hay que perder la ilusión, ni las ganas de vivir. Siempre quedarán buenos motivos para seguir sonriendo.
Hay que aprovechar los momentos buenos, que estamos con nuestra gente, con los que nos quieren, porque todo lo que encontramos a lo largo de nuestra vida, familia, trabajo, amistades... nos viene prestado, pues no dura eternamente. Hay que saber disfrutar de la compañía, el afecto, el diálogo con las personas que están cerca de nosotros. Tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos a las personas que nos quieren y nos necesitan. Si no lo hacemos, podemos lamentarlo cuando ya no estén entre nosotros.
Yo no quiero ser una persona egoísta que sólo mire por mí mismo. Espero ser útil a los demás, pues cuando he estado mal, he tenido problemas, he fracasado, mi familia me ha apoyado y siempre ha estado conmigo. Espero lo mejor para las personas que me han seguido queriendo después de todo. Les debo mucho. Espero ser generoso con todos, especialmente con las personas que me quieren y me aprecian. Lo que tengo claro es que, no les voy a fallar.
La suerte en la vida no siempre la tiene el que la merece, pero hay que tener energía positiva para saber buscarla. El éxito que yo busco no tiene que ver con la riqueza, ni con la fama, ni con el poder. Busco sentirme bien y hacer que los que esté conmigo también sean un poquito felices y haré lo que pueda por mi familia, amigos y compañeros de trabajo. Unas veces estaré equivocado y otras no, pero seré yo mismo y trataré de ser honesto y sincero ante todo.
Finalmente, comentar que anteayer falleció Bobby Fischer, varias veces campeón mundial de ajedrez en la más absoluta miseria, ¿cómo puede un hombre tan inteligente acabar así?
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