Parece que la Expo de Zaragoza va como anillo al dedo para concienciarnos de lo importante que es un aprovechamiento eficiente del agua, pues en los próximos tiempos, puede escasear.
A lo largo y ancho de la geografía española, hay muchas tradiciones y fiestas en torno al carnaval, desde las chirigotas gaditanas, hasta el impresionante colorido del Carnaval de Sta. Cruz de Tenerife. Fuera de nuestras fronteras, también son universalmente conocidos, el carnaval de Venecia o el de Río de Janéiro.
Recuerdo con mucho cariño, los dos años que estuve trabajando en el colegio Baltasar Gracián de Calatayud, en los que era tradicional preparar una fiesta de Carnaval, en la que participaban todos los alumnos en una plaza del barrio de San Antonio, de la ciudad bilbilitana. En el 2003/04 se hizo un homenaje (por el centenario de su nacimiento) a José Muñoz Román, conocido compositor teatral y musical (el autor, entre otras, de Los nardos, Pichí, o La Estudiantina Madrileña) que nació en esta localidad zaragozana. Ese año, el tema fue la música. El año siguiente los atuendos giraban entorno al circo y la verdad es que fue un derroche de esfuerzo, ilusión y diversión. Todos lo pasamos genial, pero sobre todo, los niños fueron los que más disfrutaron. En otros centros en los que he trabajado, también se ha celebrado el carnaval, pero... en la tierra de la Dolores se vive de una forma especial.
Lo importante es que nos riamos de un montón de problemas y preocupaciones. Que nos enfundemos nuestro disfraz y nos lo pasemos bien. Y luego que nos quiten lo bailao.
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