Quiero hablar especialmente sobre los prejuicios que se dan en nuestra sociedad sobre las personas extranjeras. Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, los hombres nacemos libres, sin que pueda existir discriminación por razón de sexo, raza, religión, etc.
Muchas veces en nuestra sociedad, sin darnos cuenta, discriminamos y juzgamos a las personas por su aspecto, sus creencias, su raza, etc.
No me considero un ejemplo para los demás, pues soy humano y he cometido muchos errores a lo largo de toda mi vida, pero puedo asegurar que intento no prejuzgar a nadie. Considero que cada uno es como es y si respeta a los demás, puede seguir siendo y actuando como le parezca.
No me considero un ejemplo para los demás, pues soy humano y he cometido muchos errores a lo largo de toda mi vida, pero puedo asegurar que intento no prejuzgar a nadie. Considero que cada uno es como es y si respeta a los demás, puede seguir siendo y actuando como le parezca.
El problema es que, a veces hay falta de tolerancia, desconocimiento del otro, de sus costumbres y de su idiosincrasia.
Cada día llegan a nuestras escuelas, alumnos /as de diferentes países. El primer año que estuve trabajando en Calatayud (Zaragoza), más que un colegio, aquello me parecía la asamblea de la ONU. Tuve alumnos rumanos, búlgaros, chinos, británicos, bolivianos, ecuatorianos... A eso hay que unirle que, en otros centros he tenido marroquíes, colombianos y de otras nacionalidades. Además, he estado varios años con minorías étnicas como gitanos, que eran los que más dificultades mostraban para integrarse.
Sin embargo, a los educadores nos tiene que dar igual el origen, la procedencia, si sus familias están o no en situación irregular, su nivel económico, etc.El servicio educativo de la escuela pública se presta para todos. Si bien es cierto, que son necesarias actividades de acogida para estos alumnos. Tienen que captar el mensaje de que da igual el motivo por el que vinieron, que en la mayoría de los casos es por huir de una situación desesperada de pobreza y falta de oportunidades.
Ahora forman parte de este país. Tienen que aprender nuestra lengua, el castellano, que es un idioma internacional. Deben conocer cómo funciona esta sociedad y sus normas. Tienen que hacer un esfuerzo por adaptarse a nuestra cultura y hacer también suyos nuestros valores. Por ejemplo, debería estar fuera de lugar, a mi juicio, el velo islámico en nuestras escuelas, por todo lo que significa de falta de libertad para la mujer.
Lo ideal sería que no vivieran en guetos, sino que también tuvieran una integración real en nuestras ciudades. Pero ya se sabe como está el precio de la vivienda, pues uno no vive como quiere, sino como puede. Pero también es muy negativo el desarraigo y el perder las señas de identidad de su cultura de origen. Se debe mantener lo positivo que nos pueden aportar y desterrar lo violento, lo salvaje o lo rudimentario de sus pueblos.
A veces han triunfado valores contradictorios con nuestra manera de ser, e incluso incompatibles con nuestra forma de pensar. Así han proliferado las bandas latinas, que cada día captan más adeptos en las grandes ciudades. Han introducido droga, armas y una estructura militarizada propia de una guerrilla o de una zona extremadamente marginal (como las favelas brasileñas).
Creo que el inmigrante ha de hacer un gran esfuerzo por integrarse y por adaptarse, por desprenderse de todo lo malo de su cultura y utilizar inteligentemente las experiencias buenas que trae de su país de origen, que son muchas.
Los educadores, hemos de hacer de puente de entendimiento entre los que vienen y los que están, procurando que el contraste y la diferencia nos enriquezca y nos haga mejores a todos, desde una perspectiva intercultural.
Por eso, han de hacerse actividades de conocimiento de las distintas culturas que hay en el mundo, con sus trajes típicos, folklore, gastronomía, literatura autóctona, música..., pues es mucho lo que estas personas pueden aportar a la sociedad tanto si vienen del África subsahariana, de América, del Sudeste asiático, o de cualquier otro rincón del planeta.
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