Este término fue acuñado en 1993 por el profesor noruego Dan Olweus y se refiere al conjunto de conductas de menosprecio, insultos, intimidaciones y agresiones de uno o un grupo de adolescentes hacia alguno de sus compañeros dentro de un centro educativo.
Los medios de comunicación se hacen eco, frecuentemente, de noticias sobre conductas de violencia en el medio escolar, con agresiones a alumnos e incluso a educadores. Eso afecta lenta, pero inexorablemente a la salud mental de los profesionales de la enseñanza.
Actualmente hay muchas investigaciones que estudian el fenómeno. Creo que éste es sin duda uno de los mayores problemas con los que se enfrentan los centros educativos en general y los de secundaria en particular.
Mi humilde experiencia de tres años como PT en Educación Secundaria (el resto lo he pasado como maestro en Primaria), me hace tomar conciencia de un problema que trasciende lo educativo y se engloba dentro de lo social.
Se han editado desde las distintas administraciones y por instituciones preocupadas por la adolescencia, diversas guías y publicaciones para informar a los jóvenes y para prevenir estas conductas de acoso en el medio escolar. Esta es una de ellas, elaborada por la fundación Telefónica y el sindicato UGT. El propio Olweus tiene un cuestionario elaborado para prevenir estas conductas en el medio escolar. Se ha aplicado en diversos países europeos y en EE.UU. y actualmente se está preparando una versión para que se aplique en España.
Citaré también un par de libros de una pedagoga, Nora Rodríguez, que describen perfectamente el problema: "Guerra en las aulas" (2004) y "Stop Bulling" (2006).
Por un lado están los agresores, que habitualmente son personas impulsivas, con baja autoestima, que no suelen destacar académicamente y buscan notoriedad y protagonismo a costa de hostigar, intimidar o agredir a sus compañeros. Su procedencia social es muy amplia, suelen venir de familias con falta de afecto, con una excesiva dejadez en cuanto a la preocupación por sus problemas o bien con un excesivo control por parte de los progenitores. Lo que está claro es que estas personas proyectan una violencia y una agresividad contra alguno de sus semejantes. Utilizan cualquier pretexto para burlarse de él, insultarle, humillarle y agredirle. Son hábitos que, si no se controlan o moldean de alguna manera, pronostican conductas delictivas en la vida adulta. Creo que a estos chicos hay que concienciarles de lo perjudicial y peligrosa que resulta su actitud. Pues no se puede uno imaginar lo cruel y destructivo que puede llegar a ser un joven, que se siente marginado y desmotivado en un instituto.
El daño psicológico que consiguen hacer a las víctimas es muy grande, pues eso provocan sentimientos de rabia e impotencia en el que lo sufre en sus carnes.
Y es que las víctimas suelen ser adolescentes introvertidos, con baja autoestima, que destacan académicamente. No tienen por qué tener defectos físicos. Pero si no los tienen, sus agresores se los inventan.
Los chicos acosados o agredidos suelen ocultar el problema ante padres y profesores por miedo a represalias. Son los auténticos perdedores de toda esta historia y vemos que se hunden en un pozo del que es difícil salir. Pienso que el que ha tenido experiencias traumáticas en la adolescencia, no las olvida durante toda su vida.
Las consecuencias más evidentes que sufren los jóvenes, vítimas del bulling, están relacionadas con un descenso del rendimiento académico y problemas emocionales (depresión, tendencia al suicidio, sentimientos de culpa...).
Hay que tener en cuenta que cuando un alumno siente que su entorno es aversivo, cruel, inhóspito, se está impidiendo que la persona crezca, evolucione y se desarrolle en paz y en libertad.
¿Por qué hay tanta violencia verbal y física dentro de los centros educativos?
No se trata de crucificar a los culpables, ni de castigos ejemplares. Creo que debemos hacer lo posible por estas personas excluidas del sistema educativo, por su fracaso escolar, por su pobre autoestima y por su tendencia a transgredir las reglas de convivencia cívica.
Hay que tomar medidas que favorezcan la inserción escolar y el cumplimiento de normas, pues la ley es lo más importante de nuestra sociedad democrática y es algo que nos une a todos los ciudadanos. Ayúdemosles a tomar conciencia de que si no hubiera leyes, o si nadie las respetáramos, el mundo sería una jugla en la que sobrevivirían sólo los más poderosos.
Esto a los profesores, nos ha de servir para tomar conciencia de una realidad palpable en muchos centros educativos. No podemos permanecer de brazos cruzados y permitir que los alumnos holgazanes, destructivos, acosadores, alborotadores, etc. campen a sus anchas, con total impunidad en los centros educativos. Es un problema muy serio, que nos ha de llevar a plantear el tipo de actividades que tenemos que ofrecerles para poder salvarlos de estas conductas predelictivas. Debemos tratar de evitar las condutas destructivas en todos los ámbitos.
Hay que saber enfocar las clases y las enseñanzas a contenidos prácticos, útiles y motivadores para estos chicos. Me parece muy intresante el sentido de las UIEEs (Unidad de intervención Educativa Específica) en los centros de secundaria de la comunidad de Aragón, en los que mediante actividades altamente motivadoras (empleando herramientas de trabajo, nuevas tecnologías, talleres de reparación de bicicletas, construcción de máquinas, jardinería, encuadernación, etc.), se trata de engancharles prescindiendo de la mayor parte de los objetivos y contenidos curriculares, al menos hasta que cumplan los 16 años, edad en la que termina la escolarización obligatoria y puedan desempeñar un oficio.
Lo que está claro es que el problema que he intentado abordar hoy es muy importante. Hay que tener una voluntad de resolver los conflictos pacíficamente. Pues las discrepancias se producen diariamente, eso nos ayuda a enfrentarnos a la vida. Hay distintas maneras de ver la realidad, hay sentimientos enfrentados, pero de lo que se trata es de encontrar cauces amistosos y generosos para resolver los problemas. La palabra es la mejor arma contra la intolerancia. La empatía es la habilidad para ver las cosas desde el punto de vista del otro y tratar de ponerse en su pellejo.
Pero el papel de los padres, que son los primeros educadores de los niños, es crucial en toda esta historia, pues estamos criando cuervos, que dentro de unos años nos sacarán los ojos.
¿Qué hemos hecho tan mal los padres para que nuestros hijos hayan llegado a ser auténticos tiranos con nosotros y con sus semejantes?
Estamos cambiando el cariño y la atención hacia nuestros hijos, por una película de dvd, una consola o un montón de horas ante un ordenador. Les estamos aparcando en cincuenta mil actividades extraescolares. Nos estamos olvidando de ser los puntos de referencia que ellos necesitan para crecer, para madurar y para desarrollarse como personas.
Si los padres y madres fueramos más responsables, renunciáriamos a muchas cosas, con tal de dedicarles el mayor tiempo posible a nuestros hijos, a sus problemas, a sus inquietudes y a compartir con ellos todo lo bueno y malo que nos da la vida.
Hola juanma. Vuelvo a leer la segunda parte de tu post.
ResponderEliminarEs terrible el problema. Y de muy difícil solución. Creo que la base siempre es el hogar.
Los padres han tirado la toalla. La generación siguiente a la nuestra, es decir lo que ahora tiene 25 o 30 años se han criado de otra forma. Son mucho menos "conscientes" de las consecuencias en la dejación de sus responsabilidades. No sé porqué pero creo que lo dá la sociedad de consumo. Me explico. Cuantas más cosas materiales tienes, más cosas necesitas, menos tiempo dedicas a tu interior, a las cosas que no se compran, que no se ven. Los sentimientos los hemos dejado en un cajón y, efectivamente, los canjeamos por una consola, un ordenador o la tele.
Doy clases de técnica de estudio a niños con problemas. Comprenderás que veo cosas terrible en niños muy pequeños. Fracaso escolar y fracaso personal. Es tristísimo y los padres sólo te exigen que hagan los deberes y tú te empeñas en trabajar su autoestima, que aprendan a estudiar, el gusto por aprender...
Es inútil, no hay continuidad cuando salen de clase. En casa siguen solos, ignorados y desmotivados.
Un desastre. Ojalá hubiese alguna manera de para esto.
Un beso Juanma.
Natacha.
Si, Natacha, estoy contigo en que la sociedad consumista nos ha hecho esclavos de las cosas materiales. Pero, ¿qué aspiraciones tiene en la vida el que no conoce otra vida que un hogar vacío y barra libre de ordenador, consola y televisión? No conoce el placer de la lectura, viajar, el voluntariado, conocer gente, convivir... y saber disfrutar de todas las cosas buenas que tiene la vida, que como bien dices no tienen nada que ver con el dinero, ni con las cosas materiales. Un beso. Juanma.
ResponderEliminarBuen tema, pero bastante complicado y creo tampoco queremos ver, que esto, ya existía de antes aunque menos conocido, ¿cuándo no ha habido el clasico niño maltratado por sus compañeros por ser diferente, o más retraido? esto siempre lo ha habido y por desgracia lo viví. Y sí, te creas como persona, de otra manera, sobrevives mas que vives y al final sale la agresividad, el decir "aqui estoy yo" y esa es la pena, yo creo, lo superé por ser como soy, por volver a ser como fuí, se lleva dentro, pero muchos no lo encuentran en si mismos y fuera tampoco y ahí está el problema. Ahora es más exagerada la situación, por que se suman más factores que provocan ese poder en los niños que no tienen, pero creo que la raiz sigue siendo la misma, ante todo el papel principal lo tienen los padres y eso creo que es lo primero que está fallando, nos preocupamos más de todo lo que podemos tener, que de lo que tenemos, que son nuestros hijos, espero no equivocarme nunca con mi hija, lo llevo muy marcado por eso quizás sea más constante, pero se que según está la sociedad puedo fallar en cualquier momento y esto es lo que más miedo me da. Un beso. Eva
ResponderEliminarHola Juanma.
ResponderEliminarComo bien han dicho es dificil la solucíón y sobre todo cuando al profesorado le han quitado el poder del "castigo" y, lo más importante, la autoridad y el respeto, tanto de los alumnos como de los padres.
Desde siempre ha exitido el acoso escolar, pero la actitud de los padres ha cambiado y prefieren defender a los hijos antes que escuchar a los profesores o simpremente pasan de todo.
Como bien sabrás Juanma, la nuesta generación empezó con la dureza de los profesores y terminó el instituto con la pasibidad de los mismos, o tal vez con su impotencia ante los nuevos cambios de la ley educativa en aquellos años.
Acuerdate del Mixto Nº 9 y de como lo pasaste en aquella época, aunque te pillara ya un poco "light" aun quedaban retazos de lo que fue ese lugar y sobre todo historias de los veteranos que allí estudiamos y que seguro habrías escuchado.
Un saludo de :
Miguel Angel Valentín (Miki).(miski@mixmail.com)
Me ha sorprendido gratamente tu comentario, Miki. Tienes razón en la actitud de los padres y en la poca autoridad que les queda a los profesores.
ResponderEliminarYa me acuerdo de los 3 años que pasé en el Mixto 9. Mañana te contesto con calma en el correo. Por cierto, el mío es juanmap72@gmail.com
Un saludo. Seguiremos en contacto. Juanma.