Hace días que no echo un vistazo por lo que acontece en el mundo. Parece que Kosovo camina hacia su independencia ante la complicidad de EE.UU. y de otros países poderosos. Me parece una postura inteligente por parte del gobierno español, no apoyar la secesión de este territorio (cualquier día nos pide Lepe la autodeterminación), pues la fragmentación que ha sufrido Yugoslavia en los últimos años es difícil de explicar. Ante todo, hay una minoría serbia que debe ser protegida por la comunidad internacional.Hoy 15 de febrero, he leído una noticia en la que se mezcla deporte y política. El famoso director de cine Steven Spielberg, que fue propuesto para diseñar la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos de Pekín, parece que va a declinar la invitación, por la falta de Derechos Humanos de China y por la política de este país en Darfur.
Si bien es cierto que en el país asiático, los derechos humanos brillan por su ausencia, tampoco se puede ir dando lecciones de moral por el mundo, desde un país donde hay libertad para conseguir armas, donde existe la pena capital o donde se justifican todas y cada una de las invasiones y de las guerras en las que se toma parte.
Creo que el mundo del deporte no se merece que se mezclen los asuntos políticos con lo estrictamente deportivo. El "fair play" o juego limpio está para unir y nunca para dividir a los pueblos. Eso me recuerda al boicot que hicieron los americanos a los juegos de Moscú de 1980, que fue respondido por los soviéticos con su ausencia en los siguientes juegos, que habían de celebrarse en Los Ángeles (1984).
Creo que el mundo del deporte no se merece que se mezclen los asuntos políticos con lo estrictamente deportivo. El "fair play" o juego limpio está para unir y nunca para dividir a los pueblos. Eso me recuerda al boicot que hicieron los americanos a los juegos de Moscú de 1980, que fue respondido por los soviéticos con su ausencia en los siguientes juegos, que habían de celebrarse en Los Ángeles (1984).
Yo siempre he estado en contra de cualquier tipo de boicot, pues creo que el mundo está formado por muchos países, todos han de ser importantes, pues los productos que compramos, proceden de las partes más recónditas del planeta.
Soy objetor de conciencia, no sólo de lo militar, sino con respecto a todas las injusticias sociales y para poder ejercer de ciudadano crítico y responsable. Siempre he estado a favor del consumo de productos de la tierra, en la medida que sea posible, pues esto favorece al desarrollo de la industria local, además del consiguiente ahorro en transporte, e indirectamente castiga a las multinacionales, que en algunos casos utilizan mano de obra ultrabarata en países del tercer mundo (recurriendo incluso al trabajo infantil).
Recuerdo que hubo boicot de productos franceses, ante la negativa de este país a participar en la guerra de Irak, por parte de muchos ciudadanos norteamericanos.
No sé que pasaría si dejáramos de beber sus refrescos de cola, de echar gasolina en sus estaciones, de comer sus hamburguesas, o diéramos la espalda a toda su cultura, dejando de ver sus películas, de escuchar su música o de leer sus libros. Evidentemente yo no podría escribir aquí, pero nada sería como ahora.
Pienso que el mundo es muy diverso, pero también muy injusto. La cultura de muchos pueblos es tan valiosa como desconocida. Los países más ricos y poderosos quieren mantener esta situación de superioridad en todos los aspectos, desde un punto de vista económico, militar, cultural y deportivo.
No pueden competir en igualdad de condiciones los que tienen toda la tecnología a su favor, sus entrenamientos se realizan con una precisión científica y cuentan con millones de personas federadas, con respecto a los países en los que practicar algún deporte es un lujo al alcance de muy pocos, con escasez de preparadores adecuados y con medios técnicos obsoletos.
No quiero decir nada de los productos que utilizan para mejorar el rendimiento, que muchos de los cuales no son detectados en los controles. Esto merece capítulo aparte, pues en competiciones como la NBA (la liga americana de baloncesto), el dopaje está poco menos que bien visto.
En países como Irak, Guatemala, Somalia, Vietnam o Ghana, simplemente con poder aportar deportistas a la olimpiada, ya de por sí ya es algo meritorio, pues en lo de competir tienen todas las de perder. Seguramente no obtendrán medallas, pero si llegan a participar, ya es un éxito. Ya lo decía el barón de Coubertin (1863 - 1937): "Lo importante es participar". Menos mal que aún quedan disciplinas en las que el talento natural puede salir a flote, como en las pruebas atléticas de fondo (5.000 y 10.000 metros), en las que triunfan etíopes y keniatas.
Espero que nadie haga boicot y que los juegos de Pekín sean un éxito (como lo fueron los de Barcelona 92 o los de Atenas 2004), pues los chinos, con su laboriosidad, con su paciencia y su rigor en el trabajo, se lo merecen.
Nacho, vamos a ver. Estoy contigo en que el deporte se ha convertido en un negocio y que priman más los intereses económicos que los valores que defendía el padre del los juegos modernos. La bandera olímpica con sus cinco aros de diferentes colores, simboliza la unión de los cinco continentes. Pero creo que no debemos mezclar política con deporte, porque sinó, muy pocos países estarían legitimados para organizar un evento tan importante. Estoy convencido que muchos de los 1.600 millones de personas que viven en el gigante asiático, van a salir beneficiados de que se promocione su país, su cultura y sus posibilidades turísticas con Pekín 2008. Son una potencia mundial económica y también deportiva. No sólo en el pin pon, sino en muchos otros deportes. Dejémosles que muestren al mundo todo lo que pueden llegar a hacer. JM.
ResponderEliminarCreo que los chinos pueden llegar ha hacer todo lo que se propongan. Son trabajadores incansables, respetuosos con sus superiores. No trasgreden jamás las normas de "su" cultura. En resumen: está muy bien que organicen ellos los juegos (estoy segura de que lo harán bien, muy bien) el tema está en porqué se les ha dado a ellos?
ResponderEliminarTe has parado a pensar que occidente, tal vez y digo solo tal vez, esté cagada de miedo porque cuando los chinos salgan del suelo que están horadando desde hace años y digan "¡Buh!" aquí no va a ver nadie que los pare?
Son muchos... disciplinados... topos por naturaleza, no se mezclan, como el aceite.
Tal vez organizan los juegos porque no han podido impedirlo.
Lo siento hoy estoy con la paranoia de las mafias mundiales.
Seguramente estoy diciendo una chorrada. ¿O no?
Un beso, cielo.
Natacha.
Creo que es una invasión lenta pero silenciosa, la que están llevando a cabo los chinos. ¿No te parece, Natacha? Su talento va mucho más allá de la invención de la pólvora, del kun fú y de las películas de Bruce Lee o Jacky Chang. Hace unos años, ver un restaurante chino era algo exótico y extraño, pero ahora, raro es el barrio de una gran ciudad en el que no se encuentren sus establecimientos hosteleros, sus tiendas de ropa, sus bazares y demás comercios regentados por personas de raza amarilla. Te pones a mirar el origen de la mayoría de los juguetes, del calzado, o del material escolar y en casi todo pone Made in China. No estás diciendo ninguna chorrada, es la auténtica realidad. El gigante asiático acaba de despertar y las consecuencias de su irrupción en los mercados y en la economía mundial, se van a dejar sentir. Un abrazo. Juanma.
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