Con la llegada del Euro, en el 2002, subió todo menos los sueldos. Las tiendas de “Todo a cien” se convirtieron en “Todo a un Euro”. Pasamos de las 100 ptas. de un café, al Euro (166,386 ptas.) y lo mismo pasó con el pan, la leche, la gasolina, etc.
En el plano político, la derecha se ha aliado con la banca, los grandes empresarios y con la construcción, extendiendo el sistema capitalista que caracteriza a nuestra sociedad y que mantiene todas las desigualdades que he ido comentando.
Por eso, triunfa entre la población de a pie, la figura de Robin Hood, que robaba a los ricos para darle el dinero a los pobres. Esto ha sido personalizado en España en El Lute, posteriormente con el Vaquilla o con el Solitario, y otros muchos delincuentes (aunque si hay delitos de sangre por medio la cosa cambia).
Jesús dijo: “Vende todo, dáselo a los pobres y sígueme”. También es célebre: “Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja, a que entre un rico en el reino de los cielos” Marcos 10, 17-30.
En el plano internacional, el tío Sam lo quiere controlar todo, por eso el director del Banco Mundial es algún banquero estadounidense y el presidente del Fondo Monetario Internacional también es puesto a dedo desde Washington. (Parece que el Curriculum Vitae de Rodrigo Rato no lo tiraron a la papelera).
Estas dos instituciones, son responsables de la pésima distribución de la riqueza en el mundo y de que el 20% de la población mundial disfrute de más del 80% de los recursos del planeta. Hay mucho hambre en la Tierra, pues 800 millones de personas no tienen nada que llevarse a la boca y viven en una pobreza extrema.
Durante quinientos años, se ha ido expoliando el continente americano, África y Asia, sobre todo por los españoles, franceses y británicos. Mediante una política imperialista y colonial, que se ha mantenido hasta hace cuatro días. Alguna vez, ellos nos pasarán la factura de tanto atropello y de tanta masacre y de tanta expropiación de sus recursos naturales. De hecho, ya lo están haciendo, pues los inmigrantes latinoamericanos ya mandan buena parte de sus ingresos a familiares al otro lado del Atlántico.
En las décadas de los 80 y 90, muchos países de Latinoamérica se empobrecieron y se endeudaron hasta el extremo. La condonación de la deuda externa debe ser un hecho, para que haya mayor justicia en el mundo.
Lo que ocurrió en la Argentina de Menem, clama al cielo. Vendió YPF a la española Repsol, sus telecomunicaciones a Telefónica, Aerolíneas Argentinas, que también era estatal a una empresa extranjera. En Uruguay, que era considerada en los años 30 la Suiza de América, ocurrió tres cuartas partes de lo mismo que al otro lado del Río de la Plata. En España llevamos el mismo camino. Así, Endesa pasa a manos italianas y nadie se lleva las manos a la cabeza.
Mucha gente que tenía sus ahorros en los bancos, no pudo sacarlo. Era el famoso “corralito”. Muchas entidades bancarias, como ING Direct, pusieron pies en polvorosa, para huir de la crisis, dejando tirados a muchos clientes e inversores.
Ahora la gente escapa de estos países a Europa, buscando “la plata”. Hay gente muy honrada, pero también hay personas que por la plata a veces son capaces de prostituirse, hacer matrimonios fraudulentos o de conveniencia y toda clase de artimañas para conseguir unos papeles que le posibiliten empezar a ganar dinero, dinero y más dinero.
Como he comentado antes, la desigualdad es la nota predominante del modelo capitalista que está extendido por todo el mundo.
No sé si existió el vellocino de oro de los griegos, ni el Dorado que buscaban los conquistadores españoles, tampoco sé si los británicos encontraron el oro que buscaban en el Oeste de Norteamérica, ni sé quién se quedó el oro de Moscú. Solo sé que cada vez hay más gente que, en pleno siglo XXI tiene que hacer filigranas para llegar a fin de mes.
Es un insulto a la inteligencia, que haya deportistas que ganen millones de euros (claro que si lo generan en publicidad parece que está justificado), cuando hay pensionistas que no llegan a 500 euros al mes.
En la lista de hombres más ricos aparece Bill Gates, Warren Buffett, Lakshimi Mittal, el mexicano Carlos Slim, el sultán de Brunei y otros muchos. Creo que el americano que encabeza la lista, ha contribuido al desarrollo de la informática y ha facilitado la utilización de los ordenadores en nuestros hogares. Hoy puedo escribir aquí, gracias a él. Pero el monopolio de su sistema operativo, ha roto muchas reglas del mercado y de la competencia. Menos mal que Linux (que es libre y gratuito) ha logrado hacerle frente.
La lucha por las herencias, es otra de las constantes de nuestra sociedad que se repite, tras el fallecimiento de personajes importantes. Recuérdese, el caso reciente de José Luis de Vilallonga, por ejemplo.
Pero creo que lo mejor que tiene la vida no se compra con dinero. El amor ni se compra, ni se vende. Aunque sí que hay gente que comercia con su cuerpo, pero eso no es amor sino prostitución.
Yo tengo claro, por mis convicciones y por mi dignidad que no me acostaría con una mujer que no amara. El que lo hace por dinero o por otras razones es muy libre, pero eso es su problema.
La amistad también es gratis, pues lo que haces por tus amigos, lo haces sin esperar que te lo devuelvan. Claro que siempre hay algún gorrón que se aprovecha de la situación.
Ver sonreír a un niño, ayudar a un necesitado, o donar tus órganos cuando falleces, también es algo que no tiene precio. (Para todo lo demás Mastercard).
Me acuerdo especialmente de los que hacen algo por los demás de manera altruista. Los voluntarios que colaboran en ONGs, o atienden a discapacitados, o ayudan a inmigrantes, o echan una mano en los accidentes, o donan sangre, o cuidan a ancianos. Como he formado parte de este colectivo, me alegro de que siga habiendo gente que dedica parte de su tiempo, en ayudar a otras personas, sin esperar recibir nada a cambio. Esas personas sí que están más cerca de la felicidad.
Espero que el dinero nos ayude a vivir, pero que no nos cree más necesidades de las que realmente tenemos, ni nos haga caer en vicios, ni en derroches innecesarios. Hace años me leí un libro que ahora os recomiendo de Daniel Wagman, que se titula “Vivir mejor con menos” (Edit. Aguilar, 1998) en él se expone lo innecesarios que son muchos de nuestros gastos y que con menos consumo se puede vivir igual de bien o incluso mejor.
En el plano político, la derecha se ha aliado con la banca, los grandes empresarios y con la construcción, extendiendo el sistema capitalista que caracteriza a nuestra sociedad y que mantiene todas las desigualdades que he ido comentando.
Por eso, triunfa entre la población de a pie, la figura de Robin Hood, que robaba a los ricos para darle el dinero a los pobres. Esto ha sido personalizado en España en El Lute, posteriormente con el Vaquilla o con el Solitario, y otros muchos delincuentes (aunque si hay delitos de sangre por medio la cosa cambia).
Jesús dijo: “Vende todo, dáselo a los pobres y sígueme”. También es célebre: “Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja, a que entre un rico en el reino de los cielos” Marcos 10, 17-30.
En el plano internacional, el tío Sam lo quiere controlar todo, por eso el director del Banco Mundial es algún banquero estadounidense y el presidente del Fondo Monetario Internacional también es puesto a dedo desde Washington. (Parece que el Curriculum Vitae de Rodrigo Rato no lo tiraron a la papelera).
Estas dos instituciones, son responsables de la pésima distribución de la riqueza en el mundo y de que el 20% de la población mundial disfrute de más del 80% de los recursos del planeta. Hay mucho hambre en la Tierra, pues 800 millones de personas no tienen nada que llevarse a la boca y viven en una pobreza extrema.
Durante quinientos años, se ha ido expoliando el continente americano, África y Asia, sobre todo por los españoles, franceses y británicos. Mediante una política imperialista y colonial, que se ha mantenido hasta hace cuatro días. Alguna vez, ellos nos pasarán la factura de tanto atropello y de tanta masacre y de tanta expropiación de sus recursos naturales. De hecho, ya lo están haciendo, pues los inmigrantes latinoamericanos ya mandan buena parte de sus ingresos a familiares al otro lado del Atlántico.
En las décadas de los 80 y 90, muchos países de Latinoamérica se empobrecieron y se endeudaron hasta el extremo. La condonación de la deuda externa debe ser un hecho, para que haya mayor justicia en el mundo.
Lo que ocurrió en la Argentina de Menem, clama al cielo. Vendió YPF a la española Repsol, sus telecomunicaciones a Telefónica, Aerolíneas Argentinas, que también era estatal a una empresa extranjera. En Uruguay, que era considerada en los años 30 la Suiza de América, ocurrió tres cuartas partes de lo mismo que al otro lado del Río de la Plata. En España llevamos el mismo camino. Así, Endesa pasa a manos italianas y nadie se lleva las manos a la cabeza.
Mucha gente que tenía sus ahorros en los bancos, no pudo sacarlo. Era el famoso “corralito”. Muchas entidades bancarias, como ING Direct, pusieron pies en polvorosa, para huir de la crisis, dejando tirados a muchos clientes e inversores.
Ahora la gente escapa de estos países a Europa, buscando “la plata”. Hay gente muy honrada, pero también hay personas que por la plata a veces son capaces de prostituirse, hacer matrimonios fraudulentos o de conveniencia y toda clase de artimañas para conseguir unos papeles que le posibiliten empezar a ganar dinero, dinero y más dinero.
Como he comentado antes, la desigualdad es la nota predominante del modelo capitalista que está extendido por todo el mundo.
No sé si existió el vellocino de oro de los griegos, ni el Dorado que buscaban los conquistadores españoles, tampoco sé si los británicos encontraron el oro que buscaban en el Oeste de Norteamérica, ni sé quién se quedó el oro de Moscú. Solo sé que cada vez hay más gente que, en pleno siglo XXI tiene que hacer filigranas para llegar a fin de mes.
Es un insulto a la inteligencia, que haya deportistas que ganen millones de euros (claro que si lo generan en publicidad parece que está justificado), cuando hay pensionistas que no llegan a 500 euros al mes.
En la lista de hombres más ricos aparece Bill Gates, Warren Buffett, Lakshimi Mittal, el mexicano Carlos Slim, el sultán de Brunei y otros muchos. Creo que el americano que encabeza la lista, ha contribuido al desarrollo de la informática y ha facilitado la utilización de los ordenadores en nuestros hogares. Hoy puedo escribir aquí, gracias a él. Pero el monopolio de su sistema operativo, ha roto muchas reglas del mercado y de la competencia. Menos mal que Linux (que es libre y gratuito) ha logrado hacerle frente.
La lucha por las herencias, es otra de las constantes de nuestra sociedad que se repite, tras el fallecimiento de personajes importantes. Recuérdese, el caso reciente de José Luis de Vilallonga, por ejemplo.
Pero creo que lo mejor que tiene la vida no se compra con dinero. El amor ni se compra, ni se vende. Aunque sí que hay gente que comercia con su cuerpo, pero eso no es amor sino prostitución.
Yo tengo claro, por mis convicciones y por mi dignidad que no me acostaría con una mujer que no amara. El que lo hace por dinero o por otras razones es muy libre, pero eso es su problema.
La amistad también es gratis, pues lo que haces por tus amigos, lo haces sin esperar que te lo devuelvan. Claro que siempre hay algún gorrón que se aprovecha de la situación.
Ver sonreír a un niño, ayudar a un necesitado, o donar tus órganos cuando falleces, también es algo que no tiene precio. (Para todo lo demás Mastercard).
Me acuerdo especialmente de los que hacen algo por los demás de manera altruista. Los voluntarios que colaboran en ONGs, o atienden a discapacitados, o ayudan a inmigrantes, o echan una mano en los accidentes, o donan sangre, o cuidan a ancianos. Como he formado parte de este colectivo, me alegro de que siga habiendo gente que dedica parte de su tiempo, en ayudar a otras personas, sin esperar recibir nada a cambio. Esas personas sí que están más cerca de la felicidad.
Espero que el dinero nos ayude a vivir, pero que no nos cree más necesidades de las que realmente tenemos, ni nos haga caer en vicios, ni en derroches innecesarios. Hace años me leí un libro que ahora os recomiendo de Daniel Wagman, que se titula “Vivir mejor con menos” (Edit. Aguilar, 1998) en él se expone lo innecesarios que son muchos de nuestros gastos y que con menos consumo se puede vivir igual de bien o incluso mejor.
hola Juanma.
ResponderEliminarTema terrible. Hemos tocado en la cadena, en el corazón que pone en marcha este mundo nuestro.
Si quitamos las drogas, se mueren de hambre un mogollón de plantadores sudamericanos. Si quitamos las armas... un montón de policías y de compra-venta, al paro.
Estamos en tema muy peliagudo. El dinero mueve el mundo (y no el amor como decimos algunos románticos trasnochados).
¿Qué tendrá el poder? porque el dinero atrae, por el poder que con él se consigue.
Creo que las personas, esas que nombras (gates y toda esa panda) que poseen todo el dinero que pueden gastar en tres vidas que vivieran, no buscan ya dinero. Siguen trabajando, robando, estafando. Todo por seguir consiguiendo poder.
Los pequeños mortales no alcanzamos a comprender qué se debe sentir ahí arriba, pero, francamente, no quiero probar. Me corrompería seguro, soy débil, muy débil.
Pero al final, creo que todo es el ying y el yang, no hay ricos sin pobres, ni luz sin oscuridad, ni blanco sin negro. Y los que nos quejamos, es la franja intermedia. Los que no estamos emborrachados de poder, pero tenemos un cerebro alimentado para pensar...
Estamos solos, solos con nosotros mismos.
¿Qué ocurriría si rompiéramos este macabro equilibrio que mantiene a nuestro mundo?
Me pregunto qué pasará cuando todos los chinos compren coches, contaminen su trozo de planeta... (es horrible lo que voy a decir) ¿Deberían seguir muriéndose de asco 1000 millones de seres chinos para conservar lo que aún queda? ¿La economía se hundirá?
Dios mío, mis divagaciones no tienen límite...
La economía, y todo lo que conlleva es un pozo sin fondo, una espiral sin fin. Yo, cuando me meto no sé salir...
Salgo, salgo ya. Lo siento, la "dedorrea" me puede.
un beso.
Eliges tan bien los temas que me pierdo...
Un beso, monstruo.
Natacha.
Tienes razón, Natacha, pues es un tema delicado, porque no se trata de quitarle el pan a nadie. Me gustaría que hubiera al menos voluntad por acabar con la economía sumergida. Eso ha producido el boom demográfico del levante español, con mano de obra barata inmigrante (sin papeles) en la construcción, en la industria, en el campo y en el sector servicios (turismo). Es un tema muy complejo, que la verdad, huele bastante a podrido. Hay mucha gente sin cotizar a la seguridad social y muchas empresas fantasma. Yo no me atrevo a profundizar más. Pero eso está ahí.
ResponderEliminarTe recomiendo el libro "La corrosión de caracter" de Richard Sennet, te puede ayudar a comprender el drama de los cambios en el mercado laboral
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