Alfredo había llegado al instituto de una ciudad costera en ese curso, procedente de un pueblo cercano a la capital. Cursaba 2º de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria). Era el mayor de dos hermanos. Tenía 14 años y su hermano pequeño 3. Su madre trabajaba en una empresa de limpieza, mientras que su padre era camionero y se pasaba casi toda la semana fuera.
Le estaba costando muchísimo integrarse en el instituto, en parte por ser introvertido y reservado, y también porque no se lo pusieron nada fácil.
Únicamente tenía un par de amigos, entre sus nuevos vecinos, con los que quedaba de vez en cuando para jugar a la consola y salir con la bicicleta. Todavía no había congeniado con ninguno de sus compañeros de clase.
Era un estudiante aplicado e inteligente, pues su expediente era brillante. Pero el primer trimestre allí, se le había atravesado y había suspendido por primera vez tres asignaturas. Y es que muchos de sus compañeros de clase le insultaban, por algo que a cualquiera nos habría pasado inadvertido. Le decían que tenía las orejas muy grandes. Eso era excusa para soltar auténticas barbaridades: orejotas, Dumbo, aeroplano...
En un principio, él no les hacía el menor caso, pero los insultos y las burlas iban en aumento. Cierto día les plantó cara, pero no consiguió más que alumnos mayores también le insultaran y le amenazaron en repetidas ocasiones.
- Orejas, de qué te quejas, si las tienes como tejas - le decían.
Además se burlaban de él:
- ¿Qué pasa Alfredito Orejotas?, ¿dónde está tu amigo Manolito Gafotas?
Todo eso iba haciendo mella en Alfredo, que día a día se sentía más indefenso y acomplejado. Se sentía el blanco de todas las burlas, el hazmereír de todo el instituto.
Cierto día, se lo comentó a su tutor, el profesor de lengua, que tan sólo le daba cinco horas a la semana. Las otras ocho asignaturas tenían otros tantos profesores diferentes. Era un problema más de conducta de los muchos que había en todo el centro educativo.
Sus compañeros le tildaron de chivato. Ahora no sólo se burlaban de él, sino que llegaron a agredirle:
- Vamos a darle unas buenas collejas a esta antena parabólica con patas.
Se metieron en el servicio con él y entre cinco o seis chicos le propinaron un montón de golpes por todo el cuerpo, llegando a dejarle un ojo morado. Se reían y se mofaban de él, llegando incluso a grabar su hazaña en un móvil.
Ese día en su casa, su madre se dio cuenta de que Alfredo venía magullado del instituto y le preguntó qué le había pasado. Él, en principio le restó importancia, diciéndole que se había dado un golpe jugando a baloncesto, pero más tarde... rompió a llorar y le confesó lo que le estaba pasando. La madre, horrorizada llamó al centro, para pedir cita con el tutor. Éste, que durante casi cuatro meses no había tomado ninguna medida disciplinaria, le dio cita a la madre para la semana siguiente.
Al ver a Alfredo en ese estado, el tutor le preguntó en la clase sobre lo que estaba pasando con Alfredo, se hizo un silencio sepulcral... Después, la delegada de la clase le dijo al profesor que varios chicos de esa clase y otros mayores, estaban continuamente insultando, amenazando y pegando a Alfredo. Otro más corroboró lo que decía la chica. De los demás alumnos, no hubo otro que se mojó. Unos por miedo, otros por vergüenza y la mayoría por no meterse en problemas, habían dejado que toda esta violencia se desatara, sin poner ninguna medida para evitarla.
Acto seguido, se le comunicó al director y los padres de los acosadores fueron llamados para acudir el día siguiente al instituto. Aparentemente, se iban a tomar medidas y se supone que tendrían un castigo ejemplar.
Pero al salir del instituto, los matones volvieron a encontrarse con Alfredo. Con la mayor impunidad siguieron amenazándole:
- Parece que el orejas de burro se ha chivado.
Nuevamente se dispusieron a hacerle daño entre todos, de la manera más cobarde y rastrera, pero Alfredo huyó corriendo como pudo. Cuando llegó a casa no había nadie en casa, pues la madre aún estaba trabajando y despúes pasaría a la guardería a por Quique, el menor de los hermanos.
Alfredo, se encerró en su cuarto y se puso a llorar de rabia y de impotencia. Tal vez no pensó que quizá el problema estaba más cerca de solucionarse, si los agresores recibían un castigo ejemplar.
A la mañana siguiente, cuatro días antes de la cita programada de la madre con el tutor, en lugar de ir al instituto, harto como estaba de tanto sufrimiento, el chico quiso poner fin al malestar que sentía. Se fue al rompeolas y sin pensárselo dos veces, se tiró desde una altura considerable. Debió morir en el acto. A mediodía, un policía descubrió su cuerpo entre el mar y las rocas.
El padre llegó desde Francia desolado al anochecer. Su madre estaba envuelta en lágrimas. Se fundió en un abrazo con su hijo pequeño y el padre que no sabía cómo reaccionar.
La prensa se hizo eco el día siguiente. Se decretaron tres días de luto oficial en todo el municipio y las banderas ondearon a media asta. Hubo manifestación multitudinaria por toda la ciudad. Uno de sus compañeros leyó un comunicado de repulsa ante la violencia en las escuelas. Los agresores con la cabeza gacha, pero con cierta frialdad, trataron de pasar desapercibidos.
Unos días después, cuatro de esos alumnos tuvieron una fuerte sanción. A dos de ellos se les expulsó tres meses del instituto y a los otros dos se les obligó a hacer tareas de ayuda a la comunidad: ordenar materiales, limpiar el patio, los servicios y los vestuarios, etc.
Una persona con catorce años, con toda la vida por delante, había sucumbido ante unos compañeros acosadores, insensibles y violentos. Tal vez la sálida no fue la más inteligente, pero para este chico fue la única, para poder escapar de tantas agresiones, burlas y humillaciones. Como siempre, las medidas se tomaron tarde y mal. ¿Quiénes fueron los responsables de que esto acabara así?
Creo juanma que todos somos responsables de la conducta de estos niños salvajes.
ResponderEliminarSeguramente el discurso es trasnochado ya, pero es probable que estos "salvajes" sean objeto de burla en su casa, su propio entorno no se ocupa de ellos y se vengan en quien pueden, en el más débil. Es su caso, su propio caso puesto en práctica como venganza, a sus padres, a sus amigos, a su entorno inmediato.
No se enseña ya el respeto a los mayores, ni a los demás, a los animales, al medio ambiente... Cuando hemos perdido el respeto, hemos perdido todo. Son caballos desbocados.
Un adulto se para (a veces) a pensar. Un niño no. Actúa, mata, hiere y daña y luego, piensa, a lo mejor...
En cuanto a los colegios como sitios ingobernables... Tengo un alumno de 10 años que cuando le preguntas porqué se comporta como un matón prepotente, te dice que sino los demás le comen. Que tiene que ser violento para ser el mejor. Que así las chicas le respetan...
Ante estos argumentos (aprendidos en casa, seguro) qué puedes decir a un renacuajo que lo tiene tan tristemente claro?
No entiendo Nacho a qué te refieres cuando dices "la escuela se ha convertido en uno de los aparatos del poder destinados a formar seres sumisos y obedientes al servicio del gran capital".
Me gustaría que me explicaras qué tiene que ver la educación y el respeto con ser sumiso. Te aseguro que estoy muy lejos de ser "sumisa" y cuando iba al cole, y en mi casa, y con los ancianos, jamás les falté al respeto. Nunca se me ocurrió maltratar a nadie y seguí siempre las normas básicas del civismo y la convivencia.
Creo que no tiene nada que ver ese término que utilizas.
Además la escuela debe reprimir a los chavales igual que los padres... o qué piensas que los niños no necesitan represión? La educación consiste en eso precisamente. Pero es más cómodo que crezcan salvajes, a su rollo?La dejación de obligaciones paternas trae graves consecuencias.
El esfuerzo siempre reporta beneficios, a todos los niveles.
Quizá entendí mal tus argumentos.
Un beso.
Natacha.
Querido Juan Manuel: asumo que la escuela es un reflejo,un eco màs de lo que ocurre en el ocèano dela sociedad; de modo que este tipo de historia horrible,estùpida y triste no deberìa sorprendernos;por otro lado opino igual que la querida Natacha,todos somos responsables,en mayor o menor grado; sì,todos deberìamos asumir nuestra responsabilidad por nuestra sabidurìa y justicia(supuestas),en mirar e interactuar en el mundo.
ResponderEliminarRecordàs la frase de B.Russell "Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas."?
Gracias por tu visita a mi blog,un càlido saludo
Disculpad que no he podido contestaros antes. Ante todo, Adolfo, bienvenido a este blog. Espero que no te importe que ponga un enlace con tus "Laberintos de Tiempo". Me parece interesante la cita que me pones de Bertrand Russell, pues muchas veces los ignorantes, los que quiebran las normas, los perversos triunfan y se salen con la suya y los que creemos tener la razón, respetamos a los demás o tratamos de ser buena gente, lo tenemos siempre más difícil en todo.
ResponderEliminarNo estoy de acuerdo, Nacho, en que la escuela es un "aparato del poder para formar seres sumisos y obedientes". Ni siquiera en los días más amargos de la dictadura, lo ha sido. La cultura nunca está de parte de las imposiciones ni de las armas. Por suerte, eso de "la letra con sangre entra, ya pasó a mejor vida". Educamos a personas críticas en una sociedad compleja y cambiante, que lleguen a valerse por sí mismos, que puedan encontrar su hueco en la sociedad y sean libres y felices.
Creo, al igual que Natacha, que el respeto es la base de cualquier relación humana y si no existe, todo lo educativo cae en saco roto. Un cordial saludo. Juan M.
hola yo soy victima de acoso y me encanto esta istoria pero es sierto nunca se ase nada sino cuando estarde y los xe sufrimos esto lo pasamos muy mal
ResponderEliminarhola me yamo eli y soy victima de acoso esduro el dia adia pero escierto cuando actuan ya estarde y la persona ya no esta axie amie nunca mean pegado pero duele muyo mas los insultos y las umiyasiones xe los golpes yo espero xe la biolencia se acabe porxe parese xe bamos ala gerra en bes de aun centro educativo atodas las vistimas xe busxen ayuda xe de esto no se puede salir solo yo intento salir sola pero es inposible.Busxe ayuda nosean bobos o bobas
ResponderEliminarHe leído los dos últimos comentarios y creo que es hora de poner en práctica lo que expongo en mis páginas.
ResponderEliminarELI, tienes razón que cuando una persona es víctima del acoso escolar, es muy difícil salir por sí misma. Espero que te estén ayudando tus padres y tus profesores. Si no es así (por la razón que sea), te ruego que te pongas inmediatamente en contacto conmigo que haré todo lo que pueda por ti, para que salgas de esa situación. Mi e-mail es: juanmap72@gmail.com
hola juanmap eso es sierto nose puede salir de eso lo so por es periensa yo e pasado los peores mesesde mibida y se meapasado por lacavesa suisidarme pero supongo xe esa no es la situasion axe buscar ayuda yo lo e pasado muy mal creo xe deberian consensier mas ala jente sobre eso porxe se guro xe ay mas casos de acoso como yo xe no lo cuenta y no busca ayuda y termina xitandose la vida
ResponderEliminar