Creo que el comentario que recibí ayer fue muy acertado, pues si no hay justicia es muy difícil que haya paz.
Mientras que no existan leyes justas, que igualen a todas las personas en derechos y obligaciones, que protejan a los más desfavorecidos y que garanticen una educación y una sanidad para todos, no habrá una buena base para que se asiente la paz. Mientras eso no se cumpla, la verdad es que, cualquier intento de paz, es una quimera.
A veces nos llenamos la boca con palabrería y no nos damos cuenta que podemos ir sembrando paz en nuestro entorno. Si no somos personas de paz y de buena voluntad, difícilmente podemos pretender buscar la paz a otros niveles. El verdadero pacifista es dialogante, conciliador, generoso y deja una estela de energía positiva allá por donde va.
Yo no pretendo ser un moralista, que vaya diciendo lo que está bien o lo que está mal. Tampoco quiero dar sermones, pues creo que los curas en las iglesias lo hacen mejor que yo. Cualquier parecido de mis textos con una homilía, es pura coincidencia. Alguien calificó este blog de “panfleto antipedagógico” y creo que eso se ajusta más a la realidad. Si por pedagógico entendemos enseñanza formal y reglada, estas páginas no tienen nada de eso. Tan sólo pretendo mostrar mi punto de vista de las cosas. Puedes estar o no de acuerdo, pero si estas líneas te han hecho reflexionar, yo habré conseguido con creces mi objetivo. No pretendo educar, ni mucho menos adoctrinar, sino despertar la opinión de la gente y propiciar el debate sobre temas de la sociedad actual.
Además, no me considero un ejemplo para nadie, pues como ser humano he ido cometiendo muchas equivocaciones.
Siguiendo lo anterior, he de decir que éste no es un diario en el que cuento mi vida, pues mis vivencias trascienden las páginas de este blog. Como es lógico, trato de preservar la mayor parte de aspectos de mi vida personal y privada. Esto, tan solo es una de mis aficiones, aunque reconozco que a veces pongo mucho esfuerzo y dedicación en lo que escribo. Los casi mil visitantes que tengo hasta hoy, se lo merecen.
Mientras que no existan leyes justas, que igualen a todas las personas en derechos y obligaciones, que protejan a los más desfavorecidos y que garanticen una educación y una sanidad para todos, no habrá una buena base para que se asiente la paz. Mientras eso no se cumpla, la verdad es que, cualquier intento de paz, es una quimera.
A veces nos llenamos la boca con palabrería y no nos damos cuenta que podemos ir sembrando paz en nuestro entorno. Si no somos personas de paz y de buena voluntad, difícilmente podemos pretender buscar la paz a otros niveles. El verdadero pacifista es dialogante, conciliador, generoso y deja una estela de energía positiva allá por donde va.
Yo no pretendo ser un moralista, que vaya diciendo lo que está bien o lo que está mal. Tampoco quiero dar sermones, pues creo que los curas en las iglesias lo hacen mejor que yo. Cualquier parecido de mis textos con una homilía, es pura coincidencia. Alguien calificó este blog de “panfleto antipedagógico” y creo que eso se ajusta más a la realidad. Si por pedagógico entendemos enseñanza formal y reglada, estas páginas no tienen nada de eso. Tan sólo pretendo mostrar mi punto de vista de las cosas. Puedes estar o no de acuerdo, pero si estas líneas te han hecho reflexionar, yo habré conseguido con creces mi objetivo. No pretendo educar, ni mucho menos adoctrinar, sino despertar la opinión de la gente y propiciar el debate sobre temas de la sociedad actual.
Además, no me considero un ejemplo para nadie, pues como ser humano he ido cometiendo muchas equivocaciones.
Siguiendo lo anterior, he de decir que éste no es un diario en el que cuento mi vida, pues mis vivencias trascienden las páginas de este blog. Como es lógico, trato de preservar la mayor parte de aspectos de mi vida personal y privada. Esto, tan solo es una de mis aficiones, aunque reconozco que a veces pongo mucho esfuerzo y dedicación en lo que escribo. Los casi mil visitantes que tengo hasta hoy, se lo merecen.
En esta vida no creo que haya que aspirar a que nos sigan mayorias, conozco a muchos prtidos políticos que traicionaron sus principios por conseguir el apoyo de mayorias.
ResponderEliminarSolo desde esta postura conseguiremos que se mueva algo el mundo, no traicionando nuncanuestros ideales .