
Con esta foto de una pareja de burros, quiero iniciar la reflexión de hoy. Y es que, es un animal muy característico de nuestras tierras. Además, el asno zamorano - leonés (Equus asinus europeus) es una especie autóctona de la Península Ibérica. Aunque se halla en peligro de extinción, todavía quedan pueblos, como Almaraz de Duero (Zamora), en los que este animal se sigue empleando para tareas agrícolas y ganaderas.
La cría del burro se la conoce por “la bicha”, por estos lugares. Al cabo de un año, ya adquiere la categoría de adulto y ya se puede montar en él.
Tiene una apariencia más endeble que el caballo, su pariente lejano, pero le gana en resistencia. El primero tiene una gran plasticidad de movimientos, mientras que el pollino, suele ser más lento y torpe (no tiene GPS incorporado). Tiene unas orejas muy grandes (una especie de antenas parabólicas que se mueven) y un rabo que le sirve para espantar moscas.
Este hermoso animal, tradicionalmente se ha usado para transportar personas y enseres domésticos, con las alforjas. En las herrerías, se hacían las herraduras, para que el borrico pudiera transitar por andurriales pedregosos y todo tipo de caminos rurales.
El rebuzno del burro, es su sonido más peculiar y es inconfundible en el mundo animal. No es agresivo, ni mucho menos, si acaso suelta alguna coz de vez en cuando.
Ya en la Biblia, se nos habla que Jesús entra en Jerusalén a lomos de una borriquilla y es recibido con ramos de olivo por la multitud (Mc 11, 1-11).
La cría del burro se la conoce por “la bicha”, por estos lugares. Al cabo de un año, ya adquiere la categoría de adulto y ya se puede montar en él.
Tiene una apariencia más endeble que el caballo, su pariente lejano, pero le gana en resistencia. El primero tiene una gran plasticidad de movimientos, mientras que el pollino, suele ser más lento y torpe (no tiene GPS incorporado). Tiene unas orejas muy grandes (una especie de antenas parabólicas que se mueven) y un rabo que le sirve para espantar moscas.
Este hermoso animal, tradicionalmente se ha usado para transportar personas y enseres domésticos, con las alforjas. En las herrerías, se hacían las herraduras, para que el borrico pudiera transitar por andurriales pedregosos y todo tipo de caminos rurales.
El rebuzno del burro, es su sonido más peculiar y es inconfundible en el mundo animal. No es agresivo, ni mucho menos, si acaso suelta alguna coz de vez en cuando.
Ya en la Biblia, se nos habla que Jesús entra en Jerusalén a lomos de una borriquilla y es recibido con ramos de olivo por la multitud (Mc 11, 1-11).
La literatura ha ensalzado la figura del burro de múltiples maneras, pues ya en el Quijote de Cervantes (1547-1616), es el burro “Rucio” el que acompaña a Sancho Panza, fiel escudero del Caballero de la Triste Figura.
Tomás de Iriarte (1750-1791) con el poema “El burro flautista” nos decía aquello de que a un burro le sonó la flauta por casualidad. (...)
Tomás de Iriarte (1750-1791) con el poema “El burro flautista” nos decía aquello de que a un burro le sonó la flauta por casualidad. (...)
En la novela Platero y yo, Juan Ramón Jiménez (1881 - 1958), mediante una prosa poética, personaliza un burro pequeño, peludo y suave.
Hay múltiples canciones tradicionales que nos hablan de burros:
A mi burro, a mi burro / le duele la cabeza / y el médico le ha puesto / una gorrita negra. (...)
Hay otra que dice:
Ya se murió el burro, que acarreaba la vinagre / ya se lo llevó Dios, de esta vida miserable / que tururururú, que tururururú (...)
El término “burro” se usa en castellano para calificar a alguien que hace algo exagerado. “Pega a todos como un burro”. A veces tiene connotaciones despectivas: “Es tozudo como un burro”.
También se suele emplear la expresión “Eso es una burrada”, cuando nos referimos a algo que no tiene mucho sentido común. Cuando una persona ve poco, se dice que “no ve tres en un burro” o “Con tanta niebla, no ves ni un burro a tres pasos”. Con la locución: “Me caí del burro”, reconocemos que hemos errado en algo.
A todos nos suenan expresiones como:
“Fulanito cobra una miseria y trabaja como un burro”.
“Es más difícil que aciertes la quiniela, que ver un burro volando”.
“Me tenéis como un burro de carga”.
“Me aburro como un burro”.
El refranero popular también ha tratado la temática del burro:
"A burra nueva, cincha amarilla”
“ A burro dado, no se le ve el colmillo”
“A burro negro, no le busques pelo blanco”
“A burro viejo, poco verde”
“Bachiller en artes, burro en todas partes”
“Burro amarrado, leña segura”
“Burro apaleado no salta vallado”
“Burro grande, ande o no ande”
“Burro pequeñín, siempre nuevecín”
“Burros o coces, arrieros a palos y a voces”.
“Bien sabe el burro en qué casa rebuzna”
“El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene”.
“Más vale un burro que ande poco, que un caballo loco”.
Hay múltiples canciones tradicionales que nos hablan de burros:
A mi burro, a mi burro / le duele la cabeza / y el médico le ha puesto / una gorrita negra. (...)
Hay otra que dice:
Ya se murió el burro, que acarreaba la vinagre / ya se lo llevó Dios, de esta vida miserable / que tururururú, que tururururú (...)
El término “burro” se usa en castellano para calificar a alguien que hace algo exagerado. “Pega a todos como un burro”. A veces tiene connotaciones despectivas: “Es tozudo como un burro”.
También se suele emplear la expresión “Eso es una burrada”, cuando nos referimos a algo que no tiene mucho sentido común. Cuando una persona ve poco, se dice que “no ve tres en un burro” o “Con tanta niebla, no ves ni un burro a tres pasos”. Con la locución: “Me caí del burro”, reconocemos que hemos errado en algo.
A todos nos suenan expresiones como:
“Fulanito cobra una miseria y trabaja como un burro”.
“Es más difícil que aciertes la quiniela, que ver un burro volando”.
“Me tenéis como un burro de carga”.
“Me aburro como un burro”.
El refranero popular también ha tratado la temática del burro:
"A burra nueva, cincha amarilla”
“ A burro dado, no se le ve el colmillo”
“A burro negro, no le busques pelo blanco”
“A burro viejo, poco verde”
“Bachiller en artes, burro en todas partes”
“Burro amarrado, leña segura”
“Burro apaleado no salta vallado”
“Burro grande, ande o no ande”
“Burro pequeñín, siempre nuevecín”
“Burros o coces, arrieros a palos y a voces”.
“Bien sabe el burro en qué casa rebuzna”
“El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene”.
“Más vale un burro que ande poco, que un caballo loco”.
Tiene el asno, cierta simpatía entre los niños, pues es personaje característico de cuentos o de películas de animación (como Shreck, en la que aparece uno muy dicharachero).
Recuerdo que cuando estuve en Guadalajara, en una granja escuela, el animal estrella fue el burro y todos querían montarse en él. Y es que, los pollinos, son por naturaleza, mansos, generosos y nobles. Espero aprender la lección y ser también un poco “burro” en ese aspecto.
Para que el animal se ponga en marcha, hay que decirle: “¡Arre, burro!” y cuando se quiere parar, le decimos: So! Ya lo dice la jota aragonesa: En mi burro mando yo, cuando quiero digo: ¡Arre!, cuando quiero digo: ¡So!
Cubriendo la línea Valladolid - Medina de Rioseco, antiguamente existía el legendario “Tren Burra”, no sé si por lo lento que era (el AVE de nuestros tatarabuelos), o por el ruido que producía la máquina, parecido al rebuzno de un asno.
El grupo “Los Burros”, con Manolo García fue el antecesor de El Último de la Fila, que por cierto tenía una conocida canción que decía “Como un burro amarrado a la puerta del baile...”. También era famosa otra canción: “¿Qué ha pasao, que ha pasao? Que un borrico se ha ahogao” del grupo andaluz No me pises que llevo chanclas.
De chiquillo, recuerdo haber jugado en el patio del colegio a “burro”, que es un juego en el que unos saltan encima de otros. Salir con una pierna magullada o con un “chichón” en la cabeza es lo más normal, pues es un juego muy “burro”.
También hay un juego de naipes llamado “burro”, que no me detendré a explicarlo. Os recomiendo una página de una Asociación de Amigos del Burro.
En fin, voy a dejar de decir “burradas”. Espero no haberos aburrido demasiado con esto. Hasta mañana.
Recuerdo que cuando estuve en Guadalajara, en una granja escuela, el animal estrella fue el burro y todos querían montarse en él. Y es que, los pollinos, son por naturaleza, mansos, generosos y nobles. Espero aprender la lección y ser también un poco “burro” en ese aspecto.
Para que el animal se ponga en marcha, hay que decirle: “¡Arre, burro!” y cuando se quiere parar, le decimos: So! Ya lo dice la jota aragonesa: En mi burro mando yo, cuando quiero digo: ¡Arre!, cuando quiero digo: ¡So!
Cubriendo la línea Valladolid - Medina de Rioseco, antiguamente existía el legendario “Tren Burra”, no sé si por lo lento que era (el AVE de nuestros tatarabuelos), o por el ruido que producía la máquina, parecido al rebuzno de un asno.
El grupo “Los Burros”, con Manolo García fue el antecesor de El Último de la Fila, que por cierto tenía una conocida canción que decía “Como un burro amarrado a la puerta del baile...”. También era famosa otra canción: “¿Qué ha pasao, que ha pasao? Que un borrico se ha ahogao” del grupo andaluz No me pises que llevo chanclas.
De chiquillo, recuerdo haber jugado en el patio del colegio a “burro”, que es un juego en el que unos saltan encima de otros. Salir con una pierna magullada o con un “chichón” en la cabeza es lo más normal, pues es un juego muy “burro”.
También hay un juego de naipes llamado “burro”, que no me detendré a explicarlo. Os recomiendo una página de una Asociación de Amigos del Burro.
En fin, voy a dejar de decir “burradas”. Espero no haberos aburrido demasiado con esto. Hasta mañana.
Me ha gustado mucho tu escrito, además está bien documentado. Saludos desde el establo.
ResponderEliminarLos estudiantes de "Bajo las sábanas con la doctora"
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