Hoy, igual que ayer, ha sido un día frío con niebla. Parece que estamos en Siberia. Es lo que tiene el páramo castellano. No hay nada mejor que llegar a casa y disfrutar del calor del hogar.
Viendo moverse las manecillas del reloj, he reflexionado sobre el paso inexorable del tiempo. Los segundos forman minutos; los minutos, horas; las horas, días. Los días hacen semanas, meses, estaciones, trimestres, semestres, años, bienios, trienios, lustros, sexenios, décadas, siglos, milenios y eras.
Se nos recuerda que faltan 144 días para que empiece la Expo de Zaragoza, ó 199 para que comiencen los Juegos Olímpicos de Pekín.
Dicen que el tiempo cura las heridas, sobre todo si son de amor, que a veces son las más dolorosas. Todos los alimentos tienen marcada su etapa de consumo preferente. Ya que el amor alimenta el alma, ¿tiene fecha de caducidad?
También dicen, (y vuelvo a tirar del tópico), que las mujeres son como el vino, que mejoran con el tiempo, no lo dudo. Ya encontraré la bodega apropiada.
Lo que está claro es que la veteranía es un grado (lo dice uno que está hecho una máquina de cumplir años) y creo que la experiencia no se valora lo suficiente en la sociedad actual. Nuestros mayores son un riqueza por explotar, pues siempre es valioso el sabio consejo de una persona curtida.
El paso del tiempo deja huella en toda la sociedad, que no deja de cambiar. Hace 30 años, era más habitual ver a los hombres con pelo largo, patillas, camisas con grandes cuellos y pantalones de campana. Hoy hay otras modas, otras costumbres y otros hábitos. Vivimos en la generación móvil, no nos despegamos del celular y naufragamos cada día en internet y con las nuevas tecnologías.
Hay muchos dichos, refranes y adivinanzas populares que nos hablan del paso del tiempo. Los tiempos, corren como potros, y tras unos vienen otros.
Viendo moverse las manecillas del reloj, he reflexionado sobre el paso inexorable del tiempo. Los segundos forman minutos; los minutos, horas; las horas, días. Los días hacen semanas, meses, estaciones, trimestres, semestres, años, bienios, trienios, lustros, sexenios, décadas, siglos, milenios y eras.
Se nos recuerda que faltan 144 días para que empiece la Expo de Zaragoza, ó 199 para que comiencen los Juegos Olímpicos de Pekín.
Dicen que el tiempo cura las heridas, sobre todo si son de amor, que a veces son las más dolorosas. Todos los alimentos tienen marcada su etapa de consumo preferente. Ya que el amor alimenta el alma, ¿tiene fecha de caducidad?
También dicen, (y vuelvo a tirar del tópico), que las mujeres son como el vino, que mejoran con el tiempo, no lo dudo. Ya encontraré la bodega apropiada.
Lo que está claro es que la veteranía es un grado (lo dice uno que está hecho una máquina de cumplir años) y creo que la experiencia no se valora lo suficiente en la sociedad actual. Nuestros mayores son un riqueza por explotar, pues siempre es valioso el sabio consejo de una persona curtida.
El paso del tiempo deja huella en toda la sociedad, que no deja de cambiar. Hace 30 años, era más habitual ver a los hombres con pelo largo, patillas, camisas con grandes cuellos y pantalones de campana. Hoy hay otras modas, otras costumbres y otros hábitos. Vivimos en la generación móvil, no nos despegamos del celular y naufragamos cada día en internet y con las nuevas tecnologías.
Hay muchos dichos, refranes y adivinanzas populares que nos hablan del paso del tiempo. Los tiempos, corren como potros, y tras unos vienen otros.
Vuela el tiempo de corrida, y tras él va nuestra vida.
Todo se ha de acabar, sino el bien obrar.
Todo se ha de acabar, sino el bien obrar.
Con lo que el tiempo lleva, de andar y andar, nunca se sentó a descansar.
Por el tiempo no tengas afán, que tantos días vienen como se van.
El tiempo no se lo come el lobo.
Todo llega y todo pasa.
Pasará lo no llegado, como pasó lo pasado.
Más largo es el tiempo que la fortuna.
Pienso que cada día que pase tendré más arrugas, estaré un poco más calvo, o tendré más canas... Pero, en esencia, sigo siendo el mismo. Ese chaval que creció en los barrios Rondilla y Parquesol. Puede que los años me hayan hecho ser más precavido, quizás un poco más desconfiado, no sé. Sigo teniendo los mismos defectos y, supongo que, las mismas virtudes que antaño. Pues el que tuvo, retuvo.
La historia es la disciplina que estudia los hechos y acontecimientos que se han producido a lo largo del tiempo. Lo normal es aprender de las equivocaciones para no cometerlas en el futuro, pero el ser humano es reiterativo en el error. Muchos de los grandes desastres de la humanidad como las guerras, las dictaduras, el genocidio nazi... han sido reincidentes a lo largo de la historia. Pues el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. A veces tenemos poca memoria y por eso nos pasan cosas incomprensibles.
La Teoría de la Relatividad de Einstein, nos enseñó que el tiempo y el espacio son relativos. Podemos viajar en burro o en un avión supersónico y eso no quiere decir que ganemos tiempo o que lo perdamos.
El juego desde siempre ha sido la forma más divertida de pasar el tiempo. De esta manera, los pasatiempos nos invitan a discurrir y a estrujarnos el cerebro en los momentos de ocio.
Es un hecho que la literatura se ha preocupado en muchas ocasiones del tiempo. Así Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre, nos asegura que cualquier tiempo pasado fue mejor. Desde Julio Verne (1828 - 1905) a Michael Crichton (1942 - ), muchos han sido los esritores y novelistas que han jugado con el tiempo.
En el cuadro surrealista La persistencia de la memoria (1931) de Salvador Dalí (1904 - 1989), aparecen unos relojes doblados. Y es que, ha sido una constante en la humanidad, controlar el tiempo y poder pararlo. Es reiterativo el personaje del científico chiflado que idea un artilugio para transportarnos a otra época: son películas como Regreso al futuro o Un yanqui en la corte del Rey Arturo. En los cómics de Tintín, el profesor Tornasol inventa una máquina capaz de transportar a las personas en el tiempo. El profesor Bacterio hace lo mismo en los de Mortadelo y Filemón.
La música tampoco ha sido ajena a la preocupación del hombre por el paso del tiempo. Penélope se pasa la vida en la estación esperando a su amor, en la canción de Serrat. Manolo García en el año 2001 nos cantaba aquello de que Nunca el tiempo es perdido. Celtas Cortos, sin ir más lejos, tienen una canción muy conocida titulada La Senda del Tiempo.
En la televisión también ha habido series que han recreado otras épocas recientes como Aquellos maravillosos años o Cuéntame. Parece que la creatividad se acabó y continuamente se reponen películas antiguas, se reeditan DVDs con las series de nuestra infancia (Marco, Heidi, Los Pitufos...).
Finalmente la publicidad nos recuerda que la distancia ya no importa (Madrid – Valladolid = 174 km), sino el tiempo que tardas en recorrerla con el AVE: 56 minutos.
Sea como sea, lo cierto es que el TIEMPO ES ORO y hay que aprovecharlo. Gracias por perder parte del tuyo y leer esta página.
Por el tiempo no tengas afán, que tantos días vienen como se van.
El tiempo no se lo come el lobo.
Todo llega y todo pasa.
Pasará lo no llegado, como pasó lo pasado.
Más largo es el tiempo que la fortuna.
Pienso que cada día que pase tendré más arrugas, estaré un poco más calvo, o tendré más canas... Pero, en esencia, sigo siendo el mismo. Ese chaval que creció en los barrios Rondilla y Parquesol. Puede que los años me hayan hecho ser más precavido, quizás un poco más desconfiado, no sé. Sigo teniendo los mismos defectos y, supongo que, las mismas virtudes que antaño. Pues el que tuvo, retuvo.
La historia es la disciplina que estudia los hechos y acontecimientos que se han producido a lo largo del tiempo. Lo normal es aprender de las equivocaciones para no cometerlas en el futuro, pero el ser humano es reiterativo en el error. Muchos de los grandes desastres de la humanidad como las guerras, las dictaduras, el genocidio nazi... han sido reincidentes a lo largo de la historia. Pues el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. A veces tenemos poca memoria y por eso nos pasan cosas incomprensibles.
La Teoría de la Relatividad de Einstein, nos enseñó que el tiempo y el espacio son relativos. Podemos viajar en burro o en un avión supersónico y eso no quiere decir que ganemos tiempo o que lo perdamos.
El juego desde siempre ha sido la forma más divertida de pasar el tiempo. De esta manera, los pasatiempos nos invitan a discurrir y a estrujarnos el cerebro en los momentos de ocio.
Es un hecho que la literatura se ha preocupado en muchas ocasiones del tiempo. Así Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre, nos asegura que cualquier tiempo pasado fue mejor. Desde Julio Verne (1828 - 1905) a Michael Crichton (1942 - ), muchos han sido los esritores y novelistas que han jugado con el tiempo.
En el cuadro surrealista La persistencia de la memoria (1931) de Salvador Dalí (1904 - 1989), aparecen unos relojes doblados. Y es que, ha sido una constante en la humanidad, controlar el tiempo y poder pararlo. Es reiterativo el personaje del científico chiflado que idea un artilugio para transportarnos a otra época: son películas como Regreso al futuro o Un yanqui en la corte del Rey Arturo. En los cómics de Tintín, el profesor Tornasol inventa una máquina capaz de transportar a las personas en el tiempo. El profesor Bacterio hace lo mismo en los de Mortadelo y Filemón.
La música tampoco ha sido ajena a la preocupación del hombre por el paso del tiempo. Penélope se pasa la vida en la estación esperando a su amor, en la canción de Serrat. Manolo García en el año 2001 nos cantaba aquello de que Nunca el tiempo es perdido. Celtas Cortos, sin ir más lejos, tienen una canción muy conocida titulada La Senda del Tiempo.
En la televisión también ha habido series que han recreado otras épocas recientes como Aquellos maravillosos años o Cuéntame. Parece que la creatividad se acabó y continuamente se reponen películas antiguas, se reeditan DVDs con las series de nuestra infancia (Marco, Heidi, Los Pitufos...).
Finalmente la publicidad nos recuerda que la distancia ya no importa (Madrid – Valladolid = 174 km), sino el tiempo que tardas en recorrerla con el AVE: 56 minutos.
Sea como sea, lo cierto es que el TIEMPO ES ORO y hay que aprovecharlo. Gracias por perder parte del tuyo y leer esta página.
En mi opinión los ancianos de hoy en dia estan bastante despistados, muchos lejos de dar lecciones positivas a las generaciones mas jovenes nos dan lecciones de egoismo y de sumisión que no son nada positivas.
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