Es muy fácil decir que es un momento de desaceleración económica, que es algo coyuntural, que estamos preparados para afrontar la crisis... Que se lo pregunten a las amas de casa, a los que van a sellar la tarjeta de desempleo, a los obreros de la construcción, a los que pagamos hipotecas, a los que vemos como se encarecen nuestros productos mientras que los salarios permanecen igual.
Sería bueno que nuestros políticos bajasen alguna vez a la arena de la realidad cotidiana, para que vieran con sus propios ojos que lo que unos pocos pesimistas vaticinaban y otros muchos ocultaban, es ya una realidad que ya no se puede maquillar o disimular. Se pueden cocinar encuestas del CIS, tergiversar noticias, etc. pero no se puede jugar con el pan de la gente porque para todo hijo de vecino eso es sagrado. No por repetir un millón de veces una mentira se va a convertir en verdad. Que está aumentando el paro es ya algo incuestionable. No se puede permanentemente engañar a los ciudadanos, pues esta sociedad ya es mayor de edad como para que se nos tome el pelo. Estamos hartos de mensajes optimistas que ya no se los cree ni Rita la Cantaora.
Estamos en una etapa de vacas flacas y hay que mentalizarse. Mucho me temo que la época de las huelgas, las barricadas, los disturbios, las caceroladas está muy cerca. El corralito argentino es un juego de niños comparado a lo que puede ocurrir en este país. Ojo, no voy a ser yo quien promueva actos vandálicos o violencia, pues eso está en las antípodas de mi pacifismo. Y es que yo no me siento un pacifista beligerante (como José Mª Mendiluce), porque digo yo: ¿o eres pacifista, o eres beligerante?
En mayo del 68 muchos estudiantes iniciaron en París una revuelta para protestar por la política del general De Gaulle, contra la guerra del Vietnam y contra muchas injusticias del mundo. En 2008, cuarenta años después, el panorama no es muy halagüeño, pues hay buenas razones para que los estudiantes y el resto de la sociedad nos echemos a la calle y nos hagamos oír. El pueblo pide justicia, trabajo, dignidad...
Es cierto que las bolsas de pobreza están aumentando en nuestra sociedad y eso es ciertamente preocupante. Esa pobreza se produce por las injusticias de nuestro sistema capitalista. La población se rebela contra esa situación de forma violenta. Es triste pero la gente que no tiene de nada es capaz de cualquier cosa con tal de sobrevivir. Los que no tienen trabajo se ven abocados a un callejón sin salida: o robar o mendigar son las únicas vías de escape para los que sufren una pobreza extrema. Hasta personas conocidas se han visto obligadas a pedir (una veterana actriz española tuvo que salir a la calle a mendigar hace algunas fechas).
Dije que daría 100 días de gracia a este gobierno, pero ya encuentro buenas razones para darle un buen tirón de orejas. Reconozco que si estuviera ahí puede que no lo hiciera mejor, pero os aseguro que no he robado nada a nadie ni lo pienso hacer, por suerte tengo las manos limpias. Ante la crisis, ni gobierno por ineficacia, ni oposición (por las luchas de poder que hay en el PP) están a la altura de las circunstancias. El descontento de los ciudadanos por la actuación de nuestros políticos llega a niveles preocupantes, pues caminamos hacia una indiferencia política (al igual que en Italia).
Al cabo de la calle hay preocupación por la falta de medidas para frenar la crisis. Que vamos a pedir de un país y de una economía demasiado dependiente del ladrillo. Pero cuando ya no haya compradores ¿qué va a pasar con los constructores? (Esperemos que su ruina no la paguen los de siempre)
Por lo que veo y oigo, los alquileres aún no han bajado, la vivienda sigue inaccesible. Hay un sentimiento generalizado de que faltan ideas, creatividad y personas dispuestas a echar el resto por hacer que esta sociedad (ahora plagada de farsantes, timadores, chikilicuatres y pícaros) sea verdaderamente una sociedad justa en la que los padres y madres de familia, las personas trabajadoras, honradas de cualquier barrio o cualquier pueblo, se nos posibilite vivir de nuestra ocupación en paz y que podamos ofrecerle a nuestros hijos un futuro mejor.
En realidad si analizasemos la realidad con detalle veriamos que ya llevamos muchos años con la crisis encima, simplemente con centrarnos en la situación laboral de la juventud(y no tan jovenes)veriamos como la pobreza se va extendiendo. Jovenes con titulos universitarios han tenido que aceptar trabajos no cualificados y mal pagados. La construcción servio para ocultar el gran desastre que ha sido la economia en los ultimos años. Ten en cuenta que el deficit comercial no ha dejado de aumentar, en España cada vez se produce menos y el sistema económico esta machacando a los productores(vease el ejemplo de los ganaderos)y encima de todo esto la codicia de una casta de mal llamados empresarios que ha promovido la invasión de una inmigración descontrolada.Así vemos que mientras en comunidades autonomas como Castilla-León sus jovenes mas formados tenian que emigrar a otras comunidades por la falta de expectativas laborales, esos mismos lugares de los que partian estos jovenes eran ahora invadidos por inmigrantes.
ResponderEliminarNacho.