Nunca he creído en los gafes, ni en la mala suerte. Me da igual cruzarme con un gato negro, ver un espejo roto, o pasar por debajo de una escalera. No creo que sea signo de fortuna pisar mierda, o ver un trébol de cuatro hojas. Tampoco le muestro credibilidad a la astrología, pues aunque es real la influencia de los astros, no de la manera en la que se publica en los horóscopos de las revistas. La verdad es que me río de todo eso, no son más que patrañas para sacar dinero. No creo en tarot, ni en la bruja de la suerte, ni en la bola de cristal, ni en pitonisas del 3 al 4 que leen las manos, ni en Raphel. Propongo buscar en varias publicaciones el horóscopo semanal y comprobar a ver si coinciden. La suerte no depende de nada más que de uno mismo, pues hay que saber buscarla. Digamos que nadie tiene permanentemente buena suerte ni mala, pues todo depende del azar y suele ir por rachas. No hay mal que cien años dure. Y siempre he pensado que el que está negado en unos aspectos, la vida le compensa en otros (perdedor en el juego, afortunado en amores).
Quizá la religión ha conseguido atar al hombre a rituales o a supersticiones ligadas a la penitencia y al castigo divino. No creo que el que rece más se gane el cielo, más bien pienso que son más importantes las obras y la huella que dejamos en los demás.
Hoy se ha celebrado el día de San Pedro Regalado (patrón de Valladolid) y ha sido festivo en la localidad. También hoy se celebra el 91º aniversario de la aparición de la Virgen a unos niños en la localidad portuguesa de Fátima (cerca de Lisboa). La verdad es que yo aunque me considero creyente, me cuesta aceptar los milagros. No voy a entrar a analizar los tres secretos que fueron revelados a tres pastorcillos y sobre los que se han escrito ríos de tinta. Pienso que los hechos que le ocurren al hombre (los accidentes, los asesinatos, las tragedias, etc.), son consecuencia directa o indirecta de su acción y no interfieren fuerzas divinas ni sobrenaturales.
La verdad es que sin terminar de digerir la tragedia que se vive en Birmania (a causa del ciclón), nos ha sobrecogido la magnitud del terremoto que se ha producido en China, donde de momento se estima en unas 20.000 las personas fallecidas. Está visto que las catástrofes naturales parecen cebarse con los más pobres del planeta. ¿Dónde está la tecnología que permite predecir este tipo de desastres? Pienso que si la ciencia permite prevenir estos hechos, ¿de quién es la responsabilidad de que esto haya ocurrido?
Estos hechos suscitan la solidaridad de mucha gente. Es importante una buena coordinación de las ayudas, para paliar males mayores a corto plazo como epidemias y hambrunas entre la población afectada. La población necesita agua, alimentos, mantas, medicinas y ayuda a todos los niveles (médico, sanitario, asistencial, etc.). Hace 3 años, con el huracán Katrina, el gobierno del país más poderoso del mundo demostró su descoordinación y su poca sensibilidad hacia las personas más pobres, a pesar de que la comunidad internacional se volcó en ayudar al pueblo americano. El hecho sirvió para sacudir muchas conciencias e hizo saltar las alarmas sobre la falta de previsión de los países ante este tipo de tragedias.
¿Cuántos más terremotos, tsunamis, huracanes, volcanes en erupción, incendios, inundaciones o sequías han de ocurrir para que reaccionemos?
Zinar. Gracias a ti por visitar esta página y hacer tu comentario. Sé que la provincia de Toledo y toda Castilla-La Mancha tiene lugares dignos de visitar, por su belleza artística, por su interés histórico o por su valor paisajístico. Espero que tengas tiempo de volver a esos sitios para volver a fotografiarlos y no dependas de la voluntad divina. Un saludo. JM.
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