Hoy se clausurado la Feria del Libro (ubicada en el Campo Grande), que he visitado y he terminado comprando un par de libros y media docena de láminas.
En la Plaza Mayor hoy se respiraba un ambiente de otra época. Un siglo atrás, el rey Alfonso XIII acudió al nuevo edificio, sede del Ayuntamiento de Valladolid, ante miles de vallisoletanos y con las protestas de unos trabajadores que reclamaban mejoras en sus condiciones laborales. Los serenos vigilaban las calles por las noches. Los agentes de la autoridad ponía a raya a los vagos y maleantes. Había pocos vehículos y la mayor parte eran de tracción animal. Había charlatanes, tratantes de ganado, limpiabotas, fotógrafos y vendedoras de fruta, verduras, obleas, etc.
Habría que reflexionar en qué hemos progresado en estos cien años. La verdad es que a lo largo de este siglo no han cambiado tantas cosas en esta tierra. Parece que estamos anclados en el pasado. Es un hecho que hoy esta comunidad autónoma tiene muy poco peso en el resto de España. Valladolid capital lleva medio siglo con una población entorno a los 300.000 habitantes (a penas se ha incrementado). Hace un siglo la población de España era de unos 18 millones de personas y hoy se acerca a 45 millones. La población de los territorios que hoy conforman Castilla y León tenían unos 2 millones de personas, como ahora, poco más o menos. En lugar de crecer, el número de habitantes va decayendo. Es una pena, pero es así, pues la despoblación es un problemón. Espero que se tomen medidas, pues se estima que en el 2017 habrá 40.000 castellanos y leoneses menos. Una solución podría ser que nacieran más niños y se crearan más puestos de trabajo para los de aquí y para los inmigrantes que puedan venir, aunque no va a ser fácil.
Querido Juanma:
ResponderEliminarLeo a menudo tu blog y quisiera, si me lo permites, comentarte algunas ideas que se me ocurren. Ya se que tratas temas interesantes y que te inquietan los problemas del mundo, pues bien, el tema que te propongo es la llamada “ Tercera Edad” o sea, los viejos de siempre. Esas personas que “están desfasadas”, que “no entienden”, que “no tienen inquietudes”, en definitiva que en la mayoría de los casos “no saben de que “va la cosa”.
Nosotros hace cuarenta años, también fuimos jóvenes. Una juventud muy distinta a la de ahora y con un mundo de privaciones, muchas de ellas impensables en el siglo XXI. Nos preocupaban los problemas sociales igual que a ti, pero se nos olvidaban porque perdíamos el tiempo tratando de sobrevivir. Casi nadie tenía piso propio, (te hablo de gente obrera) , había mas trabajo pero para ponerte un ejemplo, en una familia con cuatro o cinco miembros, todos con trabajo, a penas les llegaba para pasar el mes. No había inmigrantes pues éramos nosotros los que con un poco de suerte salíamos a otros países (Francia, Alemania, Suiza) a dejar allí nuestra vida y nuestro esfuerzo, con el consiguiente aislamiento, cultural, familiar, social etc.
Me gustaba leer, pero no había bibliotecas y los libros, igual que ahora estaban caros. Casi nadie iba a la Universidad, pues eso era un lujo destinado a unos pocos, entre los cuales no me encuentro como podrás observar. Los idiomas no eran necesarios, pues no se salía de España, y la música eso si, era muy buena y con mucho mensaje (dentro de la poca libertad que había). Los cantantes extranjeros tenían que grabar sus discos en español, si querían que se les oyera en España, pues también estaban prohibidas las canciones en otras lenguas. Los Beatles fueron una excepción.
Con este panorama, poco podemos ofrecer a los jóvenes de hoy que lo tienen todo. La vida es dura Juanma, pero no ahora mas que antes. Sin embargo, pienso que las personas mayores, seguimos ayudando, y ponemos nuestro granito de arena, para que esta sociedad moderna, siga funcionando. Apoyamos a nuestros hijos en sus bodas, en sus divorcios, en el cuidado de sus hijos etc.
No se si merecerá la pena, que tu con tu bonita manera de escribir, pierdas el tiempo hablando de viejos. No queremos que se nos obedezca, pero si que se nos escuche. Seguimos teniendo inquietudes y tenemos mucho que ofrecer, a pesar de haber cuidado de padres, hijos y nietos. Estamos aquí, somos modernos, de esta época y estamos vivos.
Un abrazo Ama de casa.
He leido tu comentario y me parece muy acertado. Quizá en nuestra sociedad no valoramos la experiencia y lo mucho que nos pueden aportar las personas mayores. (3 de mis 4 abuelos aún viven y todos ellos nacieron en la década de los años 20)Evidentemente, nunca utilizaría términos despectivos (como "personas desfasadas", "Tercera Edad", etc.)para las mujeres y los hombres que nos cuidaron, nos educaron y nos transmitieron sus valores. Esas personas trabajadoras, que en condiciones adversas (con la pobreza de la Posguerra) sacaron a sus familias adelante y merecen todo nuestro cariño, reconocimiento y admiración. Creo que los que llegan a esa etapa de la vida han sufrido enfermedades, han trabajado duro, han hecho mucho por sus familias, han pasado experiencias de todo tipo y han visto que muchos parientes o amigos se han ido quedando por el camino. Es justo que nosotros aprendamos de ellos y les ayudemos a disfrutar del otoño de la vida de la mejor manera posible, porque se lo merecen. Os lo habéis ganado de verdad. Gracias de corazón por tu interesante reflexión. Juanma.
ResponderEliminarQuerido amigo: entiendo que es un problema que aqueja a varios países de la Comunidad en general,y de determinadas regiones en particular;entiendo que debería abordarse la cuestión desde los multidisciplinario,que incluya la sociología,la psicología,lo económico,un proyección de empleos (que contenga las necesidades de cuales profesionales,técnicos y operarios se requieren),etc etc.
ResponderEliminarUn abrazo