Cinco tiros han acabado con la vida de Isaías Carrasco, un ex-concejal socialista en la localidad guipuzcoana de Mondragón.
La verdad es que no tengo muchas palabras para decir, pues uno nunca se acostumbra a la violencia. Mando un fuerte abrazo a su familia, que son los que peor lo estarán pasando. Poco puedo hacer desde aquí. Tan solo mostrar de forma sencilla mi solidaridad y mi apoyo en medio de su dolor y su sufrimiento.
Pensando en los asesinos, en quienes aprietan el gatillo y en quienes les dan cobertura y apoyo, uno reflexiona y trata de entrar en la mentalidad de esos desalmados (que también tendrán hijos, familia, etc.), pero por mucho que lo intento, no hallo ninguna justificación al asesinato de una persona inocente. Condeno y condenaré siempre cualquier acto terrorista, de la ideología o de la procedencia que sea. Nadie tiene derecho a imponer ninguna idea con las armas, ni a acabar con la vida de otra persona. Ante todo, está el derecho a la vida de todos los seres humanos.
Vaya mi reconocimiento a todas esas personas: funcionarios, políticos, escoltas y demás trabajadores o cargos públicos que se juegan la vida en Euskadi, tan sólo por no tener unas ideas nacionalistas o simplemente por sentirse españoles. Hay muchas familias destrozadas por el terrorismo etarra, casi mil en toda España. Espero que esas muertes no sean en balde y todos les recordemos y les demos el mejor homenaje que se merecen: acabando de una vez con la banda terrorista ETA.
Espero que el domingo, todos los ciudadanos acudamos a las urnas a ejercer nuestro derecho a votar libremente la opción elegida, o simplemente en blanco. Tiene que triunfar el deseo de la ciudadanía por construir una sociedad mejor, más justa y más pacífica.
Un final de campaña desastroso.
ResponderEliminarUn abrazo a la familia de este pobre hombre vilmente asesinado y también para los papás de Mariluz, qué pena.
Un beso para todos ellos.
Natacha.
Pues sí, la verdad es que están en mi memoria la niña onubense Mariluz, que apareció muerta recientemente, Isaías Carrasco, todas las demás víctimas de la violencia criminal y los que fallecen en las guerras. Creo que nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona, ni existen razones legítimas para matar. Quién lo hace, pierde toda la dignidad y todo el valor como ser humano. Un abrazo a todos. Juan Manuel.
ResponderEliminar