Parece ser que me lo quieren poner complicado, pues en estos días me aparecen en este blog: enlaces que no he puesto, publicidad que yo no he metido y lo que es peor, un virus muy destructivo que alguien ha tenido el detalle de dejarme.
Al lumbrera que se le ha ocurrido boicotear esta bitácora, le voy a decir lo siguiente: "Puedes destrozar este blog y boicotearlo las veces que te apetezca, pero las personas que entran aquí no tienen la culpa. Por ellos creo que voy a eliminarte más pronto que tarde. Te aseguro que el espíritu de esta página de toleracia, respeto y libertad va a seguir en esta o en otra dirección. No me pillas en buen momento, pero te aseguro que no vas a conseguir cambiar mi manera de pensar ni mi forma de ser. Quizá no domino las nuevas tecnologías tan bien como tú, pero trato de aprender cada día algo dentro de esta gigantesca red llamada internet. Desde luego, intento construir historias, contar cosas. Lo mío no es hacer crítica destructiva, ni hiriente. Trato de respetar a las personas y analizar la vida y la sociedad desde un punto de vista humano".
No me gusta hablar de temas personales, pues cada cual tiene su historia. Creo que mi vocación frustrada será siempre ser padre y ejercer de forma responsable esta tarea. Es el mayor fracaso que he tenido en la vida, pero no me resigno a pensar que nunca podré ejercer mi paternidad. El papel del padre, al igual que el de la madre (aunque ambos estén separados), es decisivo en la evolución de un niño. Yo no renuncio a él, aunque tenga todos los obstáculos del mundo.
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