Me consta de que gran parte de las celebraciones previstas para hoy se han suspendido, por los fuertes vientos que se registran en la capital maña. Y es que cuando sopla el "Cierzo" o el "Moncayo", que Dios te pille confesado.
Ayer comenté algo sobre los símbolos del pasado y dije que no se deberían abolir en su totalidad, pues gran parte de los nombres de nuestras calles son de personas que vivieron en otra época en las que la democracia era una quimera o un sueño irrealizable. Hay nombres de dictadores, inquisidores, militares implacables, etc. Si solamente permanecieran los nombres de personas ejemplares que han llevado una vida inmaculada, que nos transmitan valores positivos o que han sido decisivas en la historia de la humanidad, no encontraríamos nombres suficientes para todas las calles. Por eso creo que muchos de esos símbolos, estatuas, plazas y nombres de calles sería mejor dejarlos como están.
Ya que hoy me ha dado por hablar de Aragón, comentaré que el escudo de esa comunidad tiene representadas las cabezas cortadas de cuatro moros. Evidentemente se ha llegado a plantear que ese símbolo debía ser modificado para adaptarlo a los tiempos en los que vivimos, pues eso puede herir a las personas árabes. Me consta que muchas localidades de la provincia de Aragón tienen nombre árabe debido al peso histórico de esa cultura en esas localidades como Zaragoza, Embid de la Ribera, Calatayud, Alhama de Aragón, Ariza... El Cid se alió con los moros para conquistar las tierras del Ebro. El palacio de la Aljafería de Zaragoza es de esa época. Creo que no pasaría nada porque se sustituyeran esas cabezas cortadas por cuatro flores. De esa manera, en el siglo XXI, nadie podría sentirse ofendido.
Eso me hace recordar lo hermoso que es el arte mudéjar, que es el que hicieron los musulmanes convertidos al cristianismo tras el decreto de expulsión por parte de los Reyes Católicos. Hay muchos ejemplos de este arte, que se da en la mayor parte de iglesias de Aragón, pero también en las dos Castillas y en Andalucía. Me quedo con la catedral de Tarazona, la de Teruel, el Alcázar de Segovia o con el castillo de la Mota de Medina del Campo (en la provincia de Valladolid).
Tengo que comentar también que hoy es el Día Mundial de la Eficiencia Energética. Es buen momento para recordar que hay que utilizar de forma racional la energía en nuestros hogares, no dejando electrodomésticos encendidos, utilizando bombillas de bajo consumo, no derrochando electricidad, etc. Por estas tierras castellanas, cada vez veo más colegios que tienen en su patio, placas fotovoltaicas que aprovechan la luz del sol para obtener energía.
Nuestros gobernantes deben promover el uso de energías alternativas, ya que nuestro país es rico en vientos y en horas de sol, algo propicio para que se desarrolle la energía eólica y la solar. En Aragón, tierra en la que, por suerte, no hay centrales nucleares, hay varios parques eólicos, el mayor de ellos está en la localidad de La Muela. Lo malo de instalar esos gigantes molinos es que en algunas ocasiones son una trampa mortal para las aves y afean el paisaje, como los que están instalados en la parte soriana del Moncayo.
Esperemos que los próximos años este tipo de energías se extienda aún más. Se trata de reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y lograr un desarrollo sostenible sin dañar al planeta.
Hola Juanma, respecto a lo que comentas del escudo con las cuatro cabezas de moros, no estoy en absoluto de acuerdo en que se cambie. Pertenece a la historia, es arte. No creo que tengamos que cambiar los cuadros o los poemas, que hacen referencia a un momento determinado de la historia. No podemos ir adaptando el arte al momento histórico en que nos econtremos. Si algún moro o musulmán se siente ofendido por éste u otro símbolo, cuadro, escudo o cualquier otra forma de expresión artística, que define el sentir de una época de nuestro país, pues lo siento por él.
ResponderEliminarHay que ser un poquito menos delicado y comprender que son retazos de la historia que deben estar ahí para saber qué ha cambiado y qué no debería cambiar.
Un beso, amigo.
Natacha.
Querida Natacha. El tema del escudo de Aragón como el de cualquier otro símbolo, tiene que haber un consenso grande si se decide algún cambio, pero entiendo que no deben ser algo rígido e inamovible. Sé que no hay unanimidad de opinión al respecto y probablemente nunca lo habrá. El escudo de España ha cambiado muchas veces a lo largo de la historia y no ha pasado nada. Por muy artístico que sea el del Águila Imperial no me identifico con él ni con su momento histórico. Un beso y gracias por tu comentario. Juanma.
ResponderEliminarComparto contigo, Nacho que los símbolos franquistas pueden recordarnos un tiempo pasado oscuro, que nos aisló del mundo. Pero tampoco es cuestión de aniquilarlos todos, pues por mucho que queramos no podemos borrar nuestro pasado. Se trata de conocerlo y valorar a la gente que a pesar de todo, hizo su trabajo con la mayor dignidad. El país no dejó de funcionar. Al igual que ahora, también había maestros en las escuelas, médicos en los hospitales, curas en las iglesias, periodistas en los periódicos, actores, abogados, obreros en las fábricas, ingenieros, empresarios, funcionarios, agricultores y ganaderos en el campo y profesionales de todo tipo. Por respeto a todas esas personas, creo que es el tiempo que les tocó vivir y el país siguió funcionando a pesar de las restricciones propias de una dictadura. Creo que gracias a ellos tenemos el país que tenemos, no gracias a los políticos, ni a los padres de la Constitución. Un país lo construye el pueblo, que decide en cada momento el tipo de sociedad que quiere. Por ellos yo no olvidaré esos años que también me traen buenos recuerdos pues fueron los de mis primeros años de vida. La división entre ideologías de nacionales y republicanos, izquierdas y derechas, populares y socialistas es totalmente artificial y no siempre refleja el sentir del pueblo. Estoy en contra de todo lo que suponga dividir, etiquetar o segregar a las personas. Un abrazo, Juanma.
ResponderEliminar