Estamos en el último fin de semana del año. Me quedo con la esperanzadora noticia de que las F.A.R.C. (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) van a liberar a las tres personas que durante tres años tenían secuestradas. Ojalá hubiera muchas más buenas noticias para despedir el año.
La verdad es que todo en la vida tiene un principio y un final. El año concluye con muchos proyectos que quedaron en el camino. Con muchas ilusiones que se desvanecieron y con muchas expectativas que quedaron en agua de borrajas.
No hay que lamentarse porque no se ha cumplido el sueño perseguido. No hay que rendirse ante el fracaso temporal. La vida nos da, de vez en cuando, su cara amarga, pero hay que saber disfrutar de los buenos momentos. El Sol sigue brillando cada día. Hay que saborear la compañía de nuestros seres queridos: padres, hijos, hermanos, amigos... (aunque no siempre se pueda estar con estas personas por diferentes motivos).
Por mi parte estoy viviendo estas vacaciones de la forma que quiero y con las personas que yo quiero. Eso me llena y me satisface. A pesar de que también eche de menos a alguien.
Tengo la ilusión de que en 2008 pueda conseguir algo de lo que me ha quedado pendiente. Ser un poco mejor persona día a día. Comunicarme mejor con mis alumnos, saber transmitirles lo mejor de mí. Dar ejemplo en vida de humanidad, de empatía, de honestidad. Quiero ser por fin yo mismo y creo que estoy empezando a conseguirlo.
Espero seguir aprendiendo, seguir conociendo a gente. Sé que el futuro me tiene reservada alguna sorpresa. Ojalá que tenga salud para disfrutar día a día de las maravillas de la naturaleza y de la compañía de los seres humanos que viven a mi alrededor.
Invito a todas las personas a que renueven sus deseos y que no dejen de perseguir un sueño. Todos tenemos que tener ilusiones. Unos se emocionan con su equipo de fútbol, a otros les apasiona coleccionar objetos. Y otros tienen la suerte de ser felices viendo cumplir los sueños de los demás.
La lectura, además de ser un placer, también nos permite ampliar nuestro bagaje cultural y estimula nuestra imaginación. La ilusión de mucha gente es viajar, conocer mundo, abrirse a otras culturas. Pues nuestro pueblo, nuestro país y nuestro planeta son mucho más amplios y más ricos de lo que creemos.
El día que dejemos de tener ilusiones, no estaremos viviendo. Por eso, mientras podamos ver, oler, oír, tocar y sentir nuestra realidad, hay lugar para los sueños y para la descubrir que merece la pena abrir los ojos y levantarnos cada mañana.
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