El caso es que faltan más o menos 15 días para Navidad. La ciudad ya se ha puesto el traje luminoso de los días de fiesta. Los escaparates nos deslumbran con sus reclamos, al tiempo que la televisión nos bombardea con anuncios de juguetes, colonias, productos navideños... Es la maquinaria consumista que entra en sus fechas más álgidas.
Se mandan y reciben postales de navidad, ya no tanto en papel como en formato digital y se envían cariñosos sms.
El mercurio de los termómetros se encuentra en los umbrales más bajos y nos recuerda que el otoño deja paso al invierno.
Muchos pobres buscan acomodo con dificultad para dormir unas horas al abrigo de unos soportales, garajes o cajeros automáticos. Es la Navidad que no se ve.
Se nos recuerda que esta época es tiempo de paz, amor, unión... Es momento de reencontrarte con seres queridos, de volver a tus raíces. Es momento de recordar también a los que ya no están entre nosotros.
Los villancicos nos recuerdan el sentido religioso de estos días. Se celebre el nacimiento de Jesús.
Me quedo con esa navidad sencilla, familiar, casera... y con el pensamiento orientado hacia esa realidad que no queremos ver.
Todo eso de la paz, la felicidad, la solidaridad está muy bien, pero tendría que prolongarse los 365 días del año, no sólo en estas fechas.
Se mandan y reciben postales de navidad, ya no tanto en papel como en formato digital y se envían cariñosos sms.
El mercurio de los termómetros se encuentra en los umbrales más bajos y nos recuerda que el otoño deja paso al invierno.
Muchos pobres buscan acomodo con dificultad para dormir unas horas al abrigo de unos soportales, garajes o cajeros automáticos. Es la Navidad que no se ve.
Se nos recuerda que esta época es tiempo de paz, amor, unión... Es momento de reencontrarte con seres queridos, de volver a tus raíces. Es momento de recordar también a los que ya no están entre nosotros.
Los villancicos nos recuerdan el sentido religioso de estos días. Se celebre el nacimiento de Jesús.
Me quedo con esa navidad sencilla, familiar, casera... y con el pensamiento orientado hacia esa realidad que no queremos ver.
Todo eso de la paz, la felicidad, la solidaridad está muy bien, pero tendría que prolongarse los 365 días del año, no sólo en estas fechas.
Comentarios
Publicar un comentario