Hoy es el día después. Ya pasó la festividad de la Navidad.
Recientemente me dijo una amiga que odiaba estas fechas. Me decía Feliz Navidad = Feliz Falsedad y no le faltaba razón. Se vende una imagen de que todo el mundo se quiere y que todo el mundo está en armonía, pero no hay nada más lejos de la realidad.
Dejando al margen el sentido religioso de estos días (que unos creerán y otros no), lo que está claro es que muchas familias tiran auténticamente la casa por la ventana.
Se empieza ya a principios del mes de diciembre con el tema de la lotería. A mucha gente le da por comprar décimos a diestro y siniestro y no se dan cuenta que, como en todo juego de azar, las posibilidades de obtener premio son escasísimas.
La publicidad nos mete por los ojos que en esta época hay que hacer regalos y se nos bombardea con anuncios de perfumes y productos de temporada, sobre todo juguetes. Es la maquinaria consumista que, (como el otro día comenté) hace ahora su particular agosto.
Parece que nuestro árbol navideño o nuestro Belén, por narices tiene que ser mejor que el del vecino (con más bolas, o con más figuritas respectivamente).
Yo estoy de acuerdo en que la tradición de los Reyes Magos es algo positivo para los niños, pero en ningún caso debe ser excusa para hacer un gasto desmesurado. Creo que la sonrisa de un niño no tiene precio y que, cualquier padre que se precie, haría lo posible por que sus hijos fueran felices el día 25 de diciembre, el 6 de enero y, si me apuran, los demás días del calendario.
Por lo tanto, pienso que el consumo debe ser racional y está bien hacer celebraciones, pero no a costa de pasar el resto del invierno pagando los excesos de la Navidad (que este año con la inflación, la cuesta de enero va a ser más pronunciada que el Angliru).
Ya dije que prefiero una Navidad familiar de mesa camilla en la que todos los parientes se reunen, dialoguen y se eche de menos a los que ya no están. Creo en una Navidad no exenta de "magia" y de "fantasía" para los niños y con el sentimiento religioso que cada uno opcionalmente crea oportuno.
También es una falsedad querer ser más solidario en esta época que en el resto del año. Lo que está claro que el que es buena persona, lo es de forma permanente.
Se ve que muchas personas tienen problemas de conciencia y quieren tener ahora un gesto generoso o hacen una aportación caritativa de cara a la galería.
Sea como fuere, creo sinceramente que cada cual es responsable de sus actos en todos los momentos de la vida y el tiempo pone a cada uno en el lugar que le corresponde.
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