Esta semana me convierto en niño otra vez. Vuelvo al país de la fantasía, donde Papá Noel viene en un tren alta velocidad, cargado de regalos. Nos trae lluvia para nuestros campos, nuevas autovías para nuestra región, paz para que cese el terrorismo y las guerras, viene lleno de empleos para los que están en el paro.
Quiero que el colorido de los dibujos animados entre en mi vida, que me invada esa necesidad de hacer cosas y no dejar nunca de aprender. Y es que en el país de la niñez, los Reyes Magos, el Amigo Invisible, Santa Claus y el ratoncito Pérez son buenos amigos y huyen de la confrontación política.
En este caso, quiero pedirle a Papá Noel, que me traiga nuevas energías para afrontar los problemas que me surgirán con el año nuevo. Quiero pedirle suerte para saber elegir bien el camino y no volver a equivocarme. Quiero pedirle salud para mi Familia y lo mejor para toda la gente que me aprecia.
No sé si con el año nuevo obtendré la estabilidad laboral que hace años que voy buscando, pues de veras que la voy a necesitar. Tal vez el nuevo año me sirva para conocer a nueva gente, a ampliar mis amistades y a disfrutar de los que han estado conmigo en los momentos menos buenos.
Espero que me ayude a no tropezar más veces en la misma piedra en el terreno sentimental y que, si algún día encuentro a alguien que quiera acompañarme en mi camino, yo sepa darle lo mejor de mí mismo y que esa persona me acepte tal y como soy, pues aunque tengo defectos, también tengo muchas virtudes.
Lejos de pedirle cosas materiales, le pido en esta carta a Papá Noel que me ayude a ser buena persona para educar a los niños de forma ejemplar, para saber hacerles personas libres, con un pensamiento propio, que tengan conciencia, que se cuestionen muchas cosas y que sepan tener siempre esa curiosidad por aprender algo nuevo cada día. Que tengan el espíritu de la película La lengua de las mariposas.
No es que crea en Papá Noel, pero sí creo que con un poco de imaginación y de ilusión el mundo será mejor. Si el mundo estuviera lleno niños que juegan en la calle, de soñadores sonrientes, de pescadores de utopías, otro gallo nos cantaría en la sociedad actual.
Quiero que el colorido de los dibujos animados entre en mi vida, que me invada esa necesidad de hacer cosas y no dejar nunca de aprender. Y es que en el país de la niñez, los Reyes Magos, el Amigo Invisible, Santa Claus y el ratoncito Pérez son buenos amigos y huyen de la confrontación política.
En este caso, quiero pedirle a Papá Noel, que me traiga nuevas energías para afrontar los problemas que me surgirán con el año nuevo. Quiero pedirle suerte para saber elegir bien el camino y no volver a equivocarme. Quiero pedirle salud para mi Familia y lo mejor para toda la gente que me aprecia.
No sé si con el año nuevo obtendré la estabilidad laboral que hace años que voy buscando, pues de veras que la voy a necesitar. Tal vez el nuevo año me sirva para conocer a nueva gente, a ampliar mis amistades y a disfrutar de los que han estado conmigo en los momentos menos buenos.
Espero que me ayude a no tropezar más veces en la misma piedra en el terreno sentimental y que, si algún día encuentro a alguien que quiera acompañarme en mi camino, yo sepa darle lo mejor de mí mismo y que esa persona me acepte tal y como soy, pues aunque tengo defectos, también tengo muchas virtudes.
Lejos de pedirle cosas materiales, le pido en esta carta a Papá Noel que me ayude a ser buena persona para educar a los niños de forma ejemplar, para saber hacerles personas libres, con un pensamiento propio, que tengan conciencia, que se cuestionen muchas cosas y que sepan tener siempre esa curiosidad por aprender algo nuevo cada día. Que tengan el espíritu de la película La lengua de las mariposas.
No es que crea en Papá Noel, pero sí creo que con un poco de imaginación y de ilusión el mundo será mejor. Si el mundo estuviera lleno niños que juegan en la calle, de soñadores sonrientes, de pescadores de utopías, otro gallo nos cantaría en la sociedad actual.
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