(Del lat. fidelĭtas, -ātis).
1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.
2. f. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo.
1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.
2. f. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo.
Voy a hacer una reflexión sobre la primera acepción de esta palabra, en el sentido de la lealtad de una persona hacia otra, especialmente entre los miembros de una pareja, pues es muy importante hoy en día.
La fidelidad es algo muy necesario para que exista una pareja estable, pues en el momento que desaparece, predomina la mentira, la traición y la falta de respeto entre ambos miembros, por lo tanto la relación deja de tener sentido.
Una relación de pareja es un hecho libre entre dos personas que en un momento dado deciden unirse, compartiendo ambos su tiempo, su casa, sus proyectos y la mayor parte de sus vidas. Pero toda relación conlleva una parte de compromiso y eso es a lo que se refiere la fidelidad, también implica sinceridad y confianza. Ya dice el refrán: “Sé fiel y no mires con quién”. Si no existe ese compromiso mutuo no prosperará la relación.
Coincido con la doctrina de la iglesia católica en que si hubiera más fidelidad entre las parejas, las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA ya no se propagarían, se podrían controlar e incluso erradicar. A eso habría que añadir el uso del preservativo para evitar embarazos no deseados. Y es que la sexualidad no tiene que ser algo nocivo dentro de una relación de amor, sino que es un buen complemento que enriquece y permite disfrutar plenamente tanto a la mujer como al hombre. Pero tampoco todo tiene que girar en torno al sexo y al placer, pues hay muchos aspectos que se deben cuidar dentro de la relación de amor. Es muy importante el diálogo y la comunicación entre las dos personas. Hay que saber mantener la llama viva haciendo cosas diferentes y haciendo que la otra persona sienta en todo momento seguridad y confianza. Todos recordamos ejemplos de fidelidad en bellas historias de amor (reales o imaginarias) como la de los Amantes de Teruel.
Siempre he pensado que cuando quieres a alguien, debes procurar cada día disfrutar con esa persona y tratar de hacerla feliz. Es como una planta que hay que regar cada día para que no se seque, a la otra persona hay que mimarla y darle cariño para evitar que la relación se deteriore.
En muchas parejas se dan situaciones de infidelidad. Algunas personas buscan fuera lo que no encuentran dentro de su pareja, o buscan una aventura (antes o después del matrimonio). Eso en muchos casos es sinónimo de promiscuidad, que consiste en tener relaciones sexuales con otras personas fuera de la pareja. En España la expresión típica es poner los cuernos, mientras que en otras latitudes es “meter la guampa” (en ciertos países latinoamericanos). Pero creo que no siempre la infidelidad conlleva la intromisión de una tercera persona, que yo considero que es una falta de respeto grandísima. Muchas veces se produce infidelidad por anteponer otras cosas a la relación o priorizar el trabajo o la vida social descuidando la vida conyugal. Por ejemplo la mujer que reiteradamente prefiere estar con sus amigas, antes que con su marido o el hombre que prefiere ver siempre el fútbol antes que estar con su mujer.
Siempre surge la pregunta típica, ¿perdonarías una infidelidad? (...)
La fidelidad es algo muy necesario para que exista una pareja estable, pues en el momento que desaparece, predomina la mentira, la traición y la falta de respeto entre ambos miembros, por lo tanto la relación deja de tener sentido.
Una relación de pareja es un hecho libre entre dos personas que en un momento dado deciden unirse, compartiendo ambos su tiempo, su casa, sus proyectos y la mayor parte de sus vidas. Pero toda relación conlleva una parte de compromiso y eso es a lo que se refiere la fidelidad, también implica sinceridad y confianza. Ya dice el refrán: “Sé fiel y no mires con quién”. Si no existe ese compromiso mutuo no prosperará la relación.
Coincido con la doctrina de la iglesia católica en que si hubiera más fidelidad entre las parejas, las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA ya no se propagarían, se podrían controlar e incluso erradicar. A eso habría que añadir el uso del preservativo para evitar embarazos no deseados. Y es que la sexualidad no tiene que ser algo nocivo dentro de una relación de amor, sino que es un buen complemento que enriquece y permite disfrutar plenamente tanto a la mujer como al hombre. Pero tampoco todo tiene que girar en torno al sexo y al placer, pues hay muchos aspectos que se deben cuidar dentro de la relación de amor. Es muy importante el diálogo y la comunicación entre las dos personas. Hay que saber mantener la llama viva haciendo cosas diferentes y haciendo que la otra persona sienta en todo momento seguridad y confianza. Todos recordamos ejemplos de fidelidad en bellas historias de amor (reales o imaginarias) como la de los Amantes de Teruel.
Siempre he pensado que cuando quieres a alguien, debes procurar cada día disfrutar con esa persona y tratar de hacerla feliz. Es como una planta que hay que regar cada día para que no se seque, a la otra persona hay que mimarla y darle cariño para evitar que la relación se deteriore.
En muchas parejas se dan situaciones de infidelidad. Algunas personas buscan fuera lo que no encuentran dentro de su pareja, o buscan una aventura (antes o después del matrimonio). Eso en muchos casos es sinónimo de promiscuidad, que consiste en tener relaciones sexuales con otras personas fuera de la pareja. En España la expresión típica es poner los cuernos, mientras que en otras latitudes es “meter la guampa” (en ciertos países latinoamericanos). Pero creo que no siempre la infidelidad conlleva la intromisión de una tercera persona, que yo considero que es una falta de respeto grandísima. Muchas veces se produce infidelidad por anteponer otras cosas a la relación o priorizar el trabajo o la vida social descuidando la vida conyugal. Por ejemplo la mujer que reiteradamente prefiere estar con sus amigas, antes que con su marido o el hombre que prefiere ver siempre el fútbol antes que estar con su mujer.
Siempre surge la pregunta típica, ¿perdonarías una infidelidad? (...)
Soy de los que piensan que la persona que es infiel una vez, podría volver a serlo en cualquier momento. Desde luego, perdonarlo en varias ocasiones es casi justificarlo. Hace falta empatía, diálogo, comprensión y mucho amor para que no se llegue a plantear nunca ese problema. Si haces que tu pareja se sienta bien, le das todo tu amor y las dos personas ponen de su parte para mantener viva la llama, lo normal es que no se dé nunca esta situación. Entiendo que si hay verdadero amor, generosidad y entrega, la fidelidad se halla intrínseca.
Para la persona que sufre la infidelidad es algo muy duro y hay que saber interpretarlo y encajarlo extrayendo una lección positiva. Hay que pensar que tal vez la persona que te ha sido infiel es que no te merece y hay que evitar sufrir por ello.
Yo creo que amando con el corazón y con la cabeza la fidelidad es muy importante, pues si estás unido a una persona, la cuidas, lo compartes todo con ella de forma generosa, la apoyas en los momentos malos y le dedicas todo el tiempo que puedes y la otra persona te corresponde, está claro que eso te hace feliz, ¿por qué vas a traicionarla?
En esta sociedad en la que hay tantísima gente sola hay que valorar y saber conservar el amor de la persona que tenemos a nuestro lado. En unos tiempos en los que priman las relaciones cortas, los amoríos de usar y tirar, las aventuras, los rollos de fin de semana, etc. hay que saber tener estabilidad afectiva. Es un hecho que cada año se producen más separaciones y divorcios, pues más de la mitad de los matrimonios terminan en ruptura. El que tenga pareja tiene que amarla, protegerla y hacerle sentir que hay una persona leal que nunca te fallará, como dice el rito matrimonial católico: “... me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.”
Para la persona que sufre la infidelidad es algo muy duro y hay que saber interpretarlo y encajarlo extrayendo una lección positiva. Hay que pensar que tal vez la persona que te ha sido infiel es que no te merece y hay que evitar sufrir por ello.
Yo creo que amando con el corazón y con la cabeza la fidelidad es muy importante, pues si estás unido a una persona, la cuidas, lo compartes todo con ella de forma generosa, la apoyas en los momentos malos y le dedicas todo el tiempo que puedes y la otra persona te corresponde, está claro que eso te hace feliz, ¿por qué vas a traicionarla?
En esta sociedad en la que hay tantísima gente sola hay que valorar y saber conservar el amor de la persona que tenemos a nuestro lado. En unos tiempos en los que priman las relaciones cortas, los amoríos de usar y tirar, las aventuras, los rollos de fin de semana, etc. hay que saber tener estabilidad afectiva. Es un hecho que cada año se producen más separaciones y divorcios, pues más de la mitad de los matrimonios terminan en ruptura. El que tenga pareja tiene que amarla, protegerla y hacerle sentir que hay una persona leal que nunca te fallará, como dice el rito matrimonial católico: “... me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.”
Cada persona es diferente y tiene un concepto diferente de lo que es una pareja, por ello pienso que lo importante es que tu pareja sea alguien afín a ti, que entienda la relación de forma similar a tí. Por ej. si para una parte el amor es lo más importante, mientras que para la otra parte es sólamente algo lateral, sería una relación destinada al fracaso pues la primera parte se sentiría falta de cariño o atención, y la segunda se sentiría encadenada. O si para uno la fidelidad es crucial pero el otro basa las relaciones en un amor libre, sin compromisos de ningún tipo y pudiendo introducir incluso a terceros en su vida, probablemente la relación tampoco saldría adelante y causaría mucho sufrimiento a una de las partes.
ResponderEliminarJuanma, yo personalmente opino como tú. También creo que la fidelidad es muy importante en una relación, e implica el compromiso de ambas partes. Para mí el amor es crucial en la vida y encontrar una persona a la que amar y que te corresponda me parece una de las cosas más maravillosas de la vida. Por supuesto, no significa que tengas que estar el 100% del tiempo con tu pareja, pues también es sano tener amigos, aficiones personales, etc, pero si amas a alguien deseas estar con esa persona todo el tiempo posible porque te sientes muy feliz a su lado, y ni te planteas la posibilidad de irte con otro, pues tu pareja te aporta todo lo que necesitas. Al menos así lo siento yo. Por supuesto mi opinión es simplemente eso, una opinión más. Cada uno es libre de entender la relación a su manera, y vivirla de la forma en que le haga feliz, aunque siempre teniendo en cuenta los sentimientos de la otra persona para evitar hacerla sufrir.
Silvia. Por lo que te conozco y por lo que hemos hablado, tú y yo tenemos una forma de ver el mundo muy parecida, de lo cual me alegro, porque es difícil tener tanta afinidad hoy en día.
ResponderEliminarAmbos entendemos que la fidelidad es un elemento imprescindible de toda relación. Tienes mucha razón cuando dices que encontrar una persona a la que amar y que ella te corresponda de la misma manera es una de las cosas más maravillosas de la vida.
Gracias por tu comentario y por ser como eres.
Desde que ee pequeño vi la pelicula de la selva esmeralda me hice partidario de la promiscuidad, la fidelidad es un concepto impuesto por la mentalida judeo cristiana y me parece una estafa, empezando por el engaño cultural que supone que una civilización que práctica como ninguna la explotación del hombre por el hombre, no se avergüece de ver como las tribus igualitarias posean una promiscuidad natural en la que reina un compañerismo y camaraderia entre todos que los hace mas felices, son fieles en tanto en cuanto se respetan, asas fidelidades forzosas del catolicismo son hipocritas y nos tiranizan.
ResponderEliminarNacho. Me ha hecho reír mucho tu comentario. La verdad es que la promiscuidad es algo que difiere totalmente el concepto amor estable y fiel que yo he descrito, pero me choca que tú pienses así, pues casi todas las personas preferimos que nuestra pareja nos sea fiel.
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