La verdad es que cuando te acostumbras a trabajar en un sitio, cuando conoces unas personas maravillosas o cuando estás a gusto con unos amigos, cuesta mucho despedirte.Estoy vinculado por unas razones o por otras a varias comunidades autónomas españolas y he trabajado en cinco provincias distintas (durante al menos un año en cada una). Eso supone que he tenido que decir adiós varias veces y la verdad es que cuando todo va bien, da mucha pena tener que recoger los bártulos y seguir tu camino. Llevo muy mal eso de despedirme de alumnos y compañeros. A veces es duro, pero hay que hacerlo. La maleta de mi vida tiene ruedas y no sabré donde amaneceré el día de mañana. De momento me limito a vivir, a saborear el día de hoy y trato de disfrutar de las personas que están a mi alrededor (y en cierta manera trato de hacerlas sonreír).
Me acuerdo de muchísimos seres humanos que he conocido. Me queda sabor dulce de lo mucho que me han aportado algunos de ellos. No olvido las amistades, parejas, compañeros, familiares y demás que me han contagiado su cariño, que han dejado una huella indeleble en mi corazón y en mi recuerdo y por momentos me han hecho muy feliz. De todos ellos me quedo con lo positivo.
Con algunos he procurado mantener el contacto, con otros ya es imposible porque pasaron a mejor vida. Lo que está claro es que el barco de nuestra existencia no se detiene y aunque tiene muchos pasajeros, ellos van bajándose en distintos puertos. Soy un marinero de río, de agua dulce o un marinero en tierra (como Alberti), que llevo el Mediterráneo en el corazón y espero navegar mucho tiempo por estos mares del Sur, tratando de no naufragar en este océano tan pacífico y extenso: internet.
Para la gente que me aprecia, que no se preocupe, que aún no les voy a decir adiós, pues me quedan todavía fotografiar muchas puestas de sol y llenar varias páginas más de este blog.
Hoy he pasado la tarde - noche con un amigo en Íscar, en un concierto de música cubana dentro del patio de armas de un castillo medieval. Este recital formaba parte de las Veladas Musicales en los Castillos que organiza la Diputación de Valladolid (es ya el séptimo verano consecutivo que se celebran). Alexis Díaz - Pimienta, acompañado por seis músicos (cubanos y canarios) ha hecho las delicias del público con un espectáculo llamado "Al son de las palabras" que se basaba en el repentismo, punto cubano o improvisación poética, al ritmo de sones montunos y guajiras. Como despedida todos hemos acabado cantando una particular versión de Guantanamera.
Las despedidas suelen ser duras, pues cuesta mucho trabajo decir adiós a personas con las que has tenido un trato agradable y constructivo. Lo positivo es que esas personas dejan huella en nuestro corazón, y esa huella nos enriquece y siempre está con nosotros allá donde vayamos. Ojalá tengas también suerte en los próximos colegios a los que te toque ir, o tal vez incluso puedas ir al mismo de nuevo :-)
ResponderEliminarSilvia. Soy bastante optimista y siempre trato de ver el lado positivo de las cosas. Creo que el conocer a mucha gente te hace más sensible, más comprensivo y mejor persona. Te agradezco el comentario y espero nosotros no nos tengamos que decir nunca adiós, en todo caso ¡hasta luego!
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