La verdad es que me gusta de vez en cuando desconectar de la realidad en un lugar tranquilo, apartado del mundanal ruido (por ejemplo, bebiendo agua fresca en una fuente como la de la foto) y olvidarme por unos días de las cosas tan tristes que pasan en esta ciudad, en el país o en cualquier parte del planeta.
Prefiero no tener que contar que ETA ayer atentó contra un medio de comunicación (el diario El Correo), o que se inició una huelga indefinida de transportes. Tampoco me quiero dar por aludido ante la noticia de que desde la Unión Europea se quiere impulsar el aumento de la jornada laboral.
Me parece una noticia positiva que se emplee la energía solar en la fabricación de los coches, pero si tratamos de cuidar el medio ambiente me pregunto porqué no se comercializan coches eléctricos que no contaminen, pues intuyo que la investigación automovilística va por otros derroteros.
Ayer se me pasó comentar que fue el día Internacional de los Océanos. Perdonadme, pero es que no puedo estar en todo. De todas formas, me reitero en lo que dije el 18 de marzo (Día Internacional del Mar).
Estoy inmerso en el fin de curso, haciendo controles, poniendo notas, ultimando la reforma del Proyecto Curricular, rellenando papeleo, con claustros, reuniones, etc.
Pasado mañana pasaré la tarde con mis compañeros del colegio de Mayorga, pues en ese pueblo de la Tierra de Campos viví unos meses muy intensos que no olvidaré fácilmente, sobre todo por las personas que conocí.
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