Hoy 22 de abril se celebra el Día Mundial de la Tierra. Es una fecha en la que nos debemos concienciar de la importancia de cuidar el lugar donde vivimos, este hermoso planeta llamado la Tierra.El planeta azul está aquejado de graves dolencias: la contaminación, el avance de la desertización, los atentados contra el medio ambiente (incendios, vertidos incontrolados, escapes radiactivos, tala indiscriminada de bosques, etc.), la contaminación de nuestros ríos y mares, el aumento del agujero de la capa de ozono y el tan temido cambio climático. Las noticias de desastres medioambientales cada vez son más habituales tales como inundaciones, seísmos, sequías, erupción de volcanes, huracanes, tsunamis, etc. Debido a las injustas leyes del mercado, o a fanatismos o integrismos religiosos, intereses económicos, energéticos, disputas territoriales, etc., la población se ve muchas veces envuelta en guerras, con todo lo que eso conlleva de destrucción, miseria y pobreza en las víctimas. También nuestro planeta lo sufre. Esperemos que las personas aprendamos a entendernos, mediante el diálogo, el imperio de la ley y el fomento de valores de respeto y aceptación hacia los demás y de cuidado hacia nuestro planeta.
Del cambio climático se ha hablado mucho últimamente. Una de las personas que más se ha implicado en el asunto ha sido Al Gore (premio Nobel de la Paz 2007), y en su documental Una verdad incómoda nos incita a reducir a la mínima expresión nuestro aporte al calentamiento global. Después de ver el documental uno se cuestiona que se venga a dar una lección sobre el cambio climático precisamente desde el país que más contribuye a dicho fenómeno (que se negó a firmar el Protocolo de Kioto y bloqueó la cumbre sobre el cambio climático del pasado año en Bali, por eso no se consensuó ningún compromiso de reducción de emisiones de CO2).
En el mencionado reportaje, se muestran imágenes impactantes del deshielo en los polos, el retroceso de los glaciares y de lo que subiría el nivel de los océanos con el espectacular aumento de las temperaturas. Se acompaña la narración del ex-vicepresidente norteamericano con estadísticas y datos que, desde un punto de vista científico, son incontestables. Se nos da un toque de atención de la influencia humana, por eso esas imágenes tan impactantes como los osos polares que no encuentran un trozo de hielo, conmueven nuestros sentimientos en favor de una actuación urgente para evitar un futuro apocalíptico con grandes desastres naturales a la vista (impacto de un asteroide incluido).
La verdad es que yo no soy un entendido pero creo que es un hecho que la tierra está en un proceso de cambio climático, propiciado al parecer por la influencia del hombre sobre la atmósfera.
La explotación de los recursos naturales es otro de los retos que ha de asumir nuestro planeta en los próximos años. Dicen que el pasado siglo XX fue el de los derechos de las personas. En el siglo XXI, se deben consolidar los deberes, como el de proteger la vida de nuestro planeta, promoviendo el desarrollo sostenible y el aprovechamiento racional de los recursos. Es un deber colaborar en esta tarea con el reciclaje de residuos por ejemplo.
El agua es un recurso que se debe administrar muy bien, pues el acceso al agua potable es algo que está vetado para 800 millones de personas. Se debe hacer un reparto justo del agua y evitar que se convierta en un elemento lucrativo.
Habría que reflexionar también sobre el uso de las energías renovables no contaminantes, desterrando de una vez por todas el uso de la energía nuclear. Debe avanzar la investigación para el desarrollo de parques eólicos y de paneles fotovoltaicos, para aprovechar la energía del viento y la del sol y que los coches eléctricos copen el mercado automovilístico o mejor... que se fomenten otros medios de transporte como el ferrocarril. Para moverse por la ciudad, es mejor ir en bici o utilizar el transporte público (o el coche de San Fernando un rato a pie y otro andando, que es más barato).
Los mares y océanos deberían contar con mayor protección, pues actualmente hay una sobreexplotación de los caladeros, por parte de los barcos que salen a faenar, que no permite que muchas especies se regeneren, por eso muchos cetáceos y especies marinas se ven amenazadas. Las técnicas de pesca agresiva deberían estar totalmente prohibidas. Habría que incidir en tomar medidas contra los vertidos peligrosos, controlando más el transporte de mercancías peligrosas, catástrofes como el hundimiento del petrolero “Prestige” nos han servido para concienciarnos, al mismo tiempo que han suscitado una espontanea solidaridad por parte de mucha gente y les dice a nuestros gobernantes “Nunca Mais”.
Para las personas que nos apasiona disfrutar de los paisajes y del medio ambiente, sabemos que hemos de ser muy cuidadosos para no alterar los ecosistemas. Hay gran cantidad de especies vegetales (como el acebo o ciertos tipos de hongos) y animales (el oso pardo, el lince ibérico, el urogallo, etc.) en peligro de extinción, se han de tomar medidas para su protección. Hay que proteger la Amazonia y el resto de bosques del planeta, que constituyen auténticos pulmones para nuestra atmósfera.
Asociaciones como WWF/Adena, Greenpeace, SEO Birdlife se preocupan del medio ambiente y nos invitan a que defendamos la naturaleza y nuestro planeta. Pero desde un punto de vista educativo es necesario fomentar la educación medioambiental ya desde la etapa de educación infantil.
Cada persona puede hacer mucho para cuidar el planeta, evitando disminuir nuestro consumo y haciendo un uso racional de los recursos. Y es que el estilo de vida occidental, nos está llevando a consumir mucho más de lo que la naturaleza crea. El impacto humano sobre el planeta se he triplicado en treinta años. Últimamente se habla mucho de la huella ecológica, que es el espacio de tierra que necesitaríamos cada persona para poder producir lo que consumimos. En España estamos por encima de la media mundial (con 5,3 hectáreas por habitante). En Estados Unidos, la huella ecológica de un ciudadano norteamericano era de 9,6 hectáreas por habitante (0,8 hectáreas es la huella ecológica de los habitantes de China y muchas veces les tildamos de insolidarios) es decir que para mantener el nivel de vida de los estadounidenses, se necesitarían más de cinco planetas.
Todos debemos cooperar para disminuir nuestro impacto sobre el planeta, para que el bienestar llegue a todos y para que dejemos a nuestros hijos la Tierra, mejor que como nos la dejaron nuestros padres. Es mucho lo que está en juego para construir un mundo mejor y más habitable para todas las personas y para el resto de seres vivos.
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