Este fin de semana de otoño hemos tenido un tiempo soleado, pero frío. En los telediarios se ha hablado de la cumbre del G-20 que ha tenido lugar en Washington, en la que se han intentado buscar soluciones a la crisis. Mucho me temo que todo se queda en buenas palabras, pero en pocos compromisos. Al menos se ha decidido reactivar la economía mundial, reforzar el funcionamiento de los mercados financieros para establecer "orden y seguridad", una reforma del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para dotarlos de más legitimidad, y se ha adquirido el acuerdo de todos los países de que no habrá medidas proteccionistas.
El tercer domingo de noviembre se conmemora el Día Mundial en recuerdo de las Víctimas de los Accidentes de Tráfico. Alrededor de 5.000 personas fallecen cada año en España por esta causa y otras tantas quedan heridas o con secuelas de por vida. Las imprudencias al volante se pagan con muchas vidas, pues las personas que infringen las normas ponen en peligro a los demás conductores además de a ellos mismos. Es algo que nos he de hacer reflexionar. Si todos cumpliéramos las normas, tomáramos todas las medidas de seguridad posibles (evitando distracciones y prescindiendo del alcohol) y revisáramos frecuentemente nuestro coche, seguramente que este número bajaría. También las administraciones deben mantener las carreteras en las mejores condiciones, con una señalización adecuada.
Parece que desde que se ha implantado el carné por puntos, se cometen menos infracciones, pero aún así la cifra de víctimas de esta lacra moderna, que son los accidentes, es elevadísima y es un lujo que ninguna sociedad se puede permitir, pues es una de las primeras causas de mortalidad.
También hoy se celebra (desde 1995) el Día Mundial por la Tolerancia y es que en nuestros pueblos y ciudades cada vez hay más personas de otros lugares del mundo, los inmigrantes, con muchas costumbres y tradiciones muy distintas a las nuestras. En los colegios, van llegando niños y niñas de otras latitudes, en algunos casos con total desconocimiento del idioma.
Si bien es cierto que los inmigrantes tienen que adaptarse al país que les acoge, también es necesario que todos seamos, en cierta medida, tolerantes con todo lo que es diferente (ideologías, creencias, costumbres...), evitando discriminaciones y huyendo del racismo y de la xenofobia, pues todos pertenecemos a la raza humana y somos iguales en derechos y obligaciones. Todos pueden aportar cosas positivas desde su experiencia, en un clima de interculturalidad, pues en la variedad está la riqueza.
El tercer domingo de noviembre se conmemora el Día Mundial en recuerdo de las Víctimas de los Accidentes de Tráfico. Alrededor de 5.000 personas fallecen cada año en España por esta causa y otras tantas quedan heridas o con secuelas de por vida. Las imprudencias al volante se pagan con muchas vidas, pues las personas que infringen las normas ponen en peligro a los demás conductores además de a ellos mismos. Es algo que nos he de hacer reflexionar. Si todos cumpliéramos las normas, tomáramos todas las medidas de seguridad posibles (evitando distracciones y prescindiendo del alcohol) y revisáramos frecuentemente nuestro coche, seguramente que este número bajaría. También las administraciones deben mantener las carreteras en las mejores condiciones, con una señalización adecuada.
Parece que desde que se ha implantado el carné por puntos, se cometen menos infracciones, pero aún así la cifra de víctimas de esta lacra moderna, que son los accidentes, es elevadísima y es un lujo que ninguna sociedad se puede permitir, pues es una de las primeras causas de mortalidad.
También hoy se celebra (desde 1995) el Día Mundial por la Tolerancia y es que en nuestros pueblos y ciudades cada vez hay más personas de otros lugares del mundo, los inmigrantes, con muchas costumbres y tradiciones muy distintas a las nuestras. En los colegios, van llegando niños y niñas de otras latitudes, en algunos casos con total desconocimiento del idioma.
Si bien es cierto que los inmigrantes tienen que adaptarse al país que les acoge, también es necesario que todos seamos, en cierta medida, tolerantes con todo lo que es diferente (ideologías, creencias, costumbres...), evitando discriminaciones y huyendo del racismo y de la xenofobia, pues todos pertenecemos a la raza humana y somos iguales en derechos y obligaciones. Todos pueden aportar cosas positivas desde su experiencia, en un clima de interculturalidad, pues en la variedad está la riqueza.
No se como van a rectivar la economia los mismos que la estan destruyendo.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo, Nacho, en que hoy por hoy se aportan pocas soluciones para que el mundo sea más justo y que la riqueza está mejor repartida. Los gobernantes occidentales carecen de la humildad suficiente como para reconocer que el capitalismo es un fracaso y que hay que cambiar las reglas de juego para que alcancemos todos el estado del bienestar y el pleno empleo.
ResponderEliminarOpino igual que vosotros, y creo que después de tanta pantomima, al final todo seguirá más o menos igual: los que se han enriquecido seguirán haciéndolo aunque sea a un ritmo un poco más lento, y los que apenas tienen nada, tendrán aún menos.
ResponderEliminarPor lo menos, podrían dejar de hacer el paripé, aparentando que pretenden solucionar los problemas del mundo, pues todos sabemos que lo único que hacen es mirarse el ombligo.