Ante todo quiero pedir disculpas por tener desatendido este blog. Esto es debido a causas ajenas a mi voluntad. En la medida de lo posible trataré de contestar a los comentarios que tengo pendientes y volveré a expresar día a día mi opinión (más o menos acertada) sobre los más variados asuntos.
Mañana día 16 es el Día Mundial de la Alimentación. Es evidente que hay una crisis mundial de alimentos asociada a una incertidumbre financiera, con consecuencias inciertas en la población mundial. Mientras la banca y ciertos empresarios no dejan de lucrarse, alrededor de 800 millones de personas no cubren sus necesidades básicas de alimentación y eso nos tiene que hacer reflexionar a todos, pues está demostrado que si hubiera un buen reparto habría pan para todos. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, son en parte responsables de esta situación. También lo son los gobernantes de los países más industrializados, que lejos de solidarizarse con los pobres, ponen cada vez más tierra de por medio y hacen que el Hambre sea una auténtica plaga. También habría que apuntar que muchos de los países subdesarrollados tienen gobiernos de quita y pon, en muchos casos regímenes dictatoriales, llenos de corrupción y una deficiente gestión pública, los cuales a veces invierten más en armamento que en garantizar que se cubran las necesidades más apremiantes.
Lo que está claro es que en unos cuantos países hay unos hábitos de consumo excesivo de alimentos y de vida sedentaria, lo que dan lugar a obesidad, hipertensión y otro tipo de enfermedades. En otros lugares, no hay ese tipo de problemas, tampoco hay anorexia ni bulimia, pero muchísimas personas deben sobrevivir sin a penas alimentos y sin agua potable.
Esperemos que esta situación cambie, porque la alimentación es un derecho básico que debería ser garantizado por todos los gobiernos del mundo. Y es responsabilidad de todos que esto se cumpla.
Mañana día 16 es el Día Mundial de la Alimentación. Es evidente que hay una crisis mundial de alimentos asociada a una incertidumbre financiera, con consecuencias inciertas en la población mundial. Mientras la banca y ciertos empresarios no dejan de lucrarse, alrededor de 800 millones de personas no cubren sus necesidades básicas de alimentación y eso nos tiene que hacer reflexionar a todos, pues está demostrado que si hubiera un buen reparto habría pan para todos. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, son en parte responsables de esta situación. También lo son los gobernantes de los países más industrializados, que lejos de solidarizarse con los pobres, ponen cada vez más tierra de por medio y hacen que el Hambre sea una auténtica plaga. También habría que apuntar que muchos de los países subdesarrollados tienen gobiernos de quita y pon, en muchos casos regímenes dictatoriales, llenos de corrupción y una deficiente gestión pública, los cuales a veces invierten más en armamento que en garantizar que se cubran las necesidades más apremiantes.
Lo que está claro es que en unos cuantos países hay unos hábitos de consumo excesivo de alimentos y de vida sedentaria, lo que dan lugar a obesidad, hipertensión y otro tipo de enfermedades. En otros lugares, no hay ese tipo de problemas, tampoco hay anorexia ni bulimia, pero muchísimas personas deben sobrevivir sin a penas alimentos y sin agua potable.
Esperemos que esta situación cambie, porque la alimentación es un derecho básico que debería ser garantizado por todos los gobiernos del mundo. Y es responsabilidad de todos que esto se cumpla.
Vivimos en un mundo de desigualdades que podrían solucionarse si verdaderamente quisieran hacerlo los que tienen las riendas en su mano. Y la alimentación es una buena muestra de ese desequilibrio. Además, hace años era noticia ver imágenes de personas muriéndose de hambre, con moscas alrededor y mirada sin esperanza, pero sin embargo hoy en día parece que una parte de la gente se ha acostumbrado y ya no es noticia. No podemos acostumbrarnos. Tiene que ser noticia cada día que haya niños y adultos muriéndose de hambre mientras otros derrochan miles y miles de euros. Que haya personas que no saben si comerán al día siguiente mientras otros gastan dinero en armamento para matar a otros seres humanos. No podemos acostumbrarnos a esas desigualdades, dejaríamos de ser humanos si eso llegase a suceder (bueno, la verdad es que visto lo visto, ya estamos bastante deshumanizados en general).
ResponderEliminarSilvia. Creo que las malas noticias no nos deben desensibilizar ni que permanezcamos indiferentes ante las injusticias. Tienes razón al decir que si llega a pasar eso, dejaremos de ser humanos y nos convertiremos en autómatas sin sentimientos ni moral. Un beso. Jm.
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