Hoy muchos niños han iniciado el curso con la mochila llena de ilusión. Otra vez toca estrenar cuadernos, libros de texto, sacapuntas, goma, lápiz, pinturas... Es el reencuentro con otros niños, profes,... y volver a pisar el colegio, los madrugones, la cartera, los donuts, los deberes, etc.
Llevo unos días en mi nuevo destino, pero por fin hoy han empezado las clases. Es mi trabajo y me dispongo a hacerlo lo mejor posible un año más. Espero que los alumnos encuentren en la escuela un lugar donde su imaginación eche a volar, donde las actividades les hagan pararse y reflexionar como estaciones en el camino, donde encuentren respuesta a muchas de sus preguntas, un lugar para compartir aprendizajes y juegos en las aulas y en el patio, un sitio para crecer y para ser mejores personas día a día.
Mucho han cambiado los colegios del siglo XXI, en los que los maestros de hoy preparan a los adultos del mañana. Aunque sobreviven la tiza y el encerado verde, junto con las insustituibles explicaciones del profesor, también se desarrollan las nuevas tecnologías (TIC), con la pizarra digital, los ordenadores e internet.
Bien es sabido que con la tecnología muchos puestos de trabajo (especialmente de la industria) han desaparecido, pero creo que a los maestros son insustituibles, cuya labor pocas veces reconocida es fundamental en nuestra sociedad.
Hoy la actualidad nos acerca a la crisis económica, en la que el presidente del gobierno ha comparecido en la cámara baja, para explicar los detalles de la época de vacas flacas que estamos viviendo. Esperemos que se remonte el vuelo y que este país siga avanzando, pues desde que yo nací, allá por los años 70, no ha dejado de progresar y por suerte cada día es más democrático y más plural.
Aunque la economía del país no esté en su mejor momento, no debemos reducir el presupuesto en educación, sanidad, ni en políticas sociales. La ley de dependencia exige que las personas que tienen alguna discapacidad y los mayores tengan una especial protección por parte de las administraciones.
Mucho han cambiado los colegios del siglo XXI, en los que los maestros de hoy preparan a los adultos del mañana. Aunque sobreviven la tiza y el encerado verde, junto con las insustituibles explicaciones del profesor, también se desarrollan las nuevas tecnologías (TIC), con la pizarra digital, los ordenadores e internet.
Bien es sabido que con la tecnología muchos puestos de trabajo (especialmente de la industria) han desaparecido, pero creo que a los maestros son insustituibles, cuya labor pocas veces reconocida es fundamental en nuestra sociedad.
Hoy la actualidad nos acerca a la crisis económica, en la que el presidente del gobierno ha comparecido en la cámara baja, para explicar los detalles de la época de vacas flacas que estamos viviendo. Esperemos que se remonte el vuelo y que este país siga avanzando, pues desde que yo nací, allá por los años 70, no ha dejado de progresar y por suerte cada día es más democrático y más plural.
Aunque la economía del país no esté en su mejor momento, no debemos reducir el presupuesto en educación, sanidad, ni en políticas sociales. La ley de dependencia exige que las personas que tienen alguna discapacidad y los mayores tengan una especial protección por parte de las administraciones.
La educación de los niños es muy importante, y como bien dices, creo que no debería disminuir el presupuesto en ese área. Esos niños son los adultos del mañana, los que sacarán el país hacia delante, y hay que invertir en su formación todo lo necesario.
ResponderEliminarQué época aquella del colegio!! Esos primeros días de cole, estrenando estuche y libretas, con los libros forrados y la mochila llena de buenos recuerdos tras las vacaciones de verano...